Moderador: Moderadores
- 11 Abr 2012, 01:47
#307909
Partidazo de Vicente Guaita, el portero de Torrent estuvo sensacional, amunt Valencia.
- 12 Abr 2012, 00:21
#307972
ATLÉTICO 1 - REAL MADRID 4 | LIGA BBVA
La Liga de Cristiano
Un descomunal Cristiano Ronaldo respondió a las dudas con un hat-trick y una fenomenal actuación que tumbó al Atlético y mantiene al Real Madrid líder, con cuatro puntos de ventaja sobre el Barcelona, pero con una jornada menos por disputar y un subidón de moral imposible de cuantificar en términos matemáticos. El portugués suma 40 goles, tantos como en toda la Liga pasada, y 104 el Madrid, a tres del récord histórico. Cifras que marean y que obligan a esperar a los que aguardaban un tropiezo del líder, que tiene el mando y el control de esta Liga. La Liga de Cristiano.
Ganó el Madrid por Cristiano y porque agotó físicamente al Atlético. Donde no le alcanza el juego le llega con su superioridad física, aunque lo que de verdad marcó diferencias con el rival fue la exhibición del portugués, que lució talento, personalidad y una pegada que tumbó al Atlético. Primero con un lanzamiento de falta que sorprendió al despistado Courtois y después con un golazo espectacular, un golpeo perfecto ante el que nada pudo hacer el portero belga. Cristiano abrió el partido y lo cerró al transformar un penalti al que puso un lazo poco después Callejón. A cada golpe del Madrid, el Atlético no ofreció ninguna respuesta, ni sobre el campo ni desde el banquillo. La inercia de los derbis tampoco cambia con Simeone en el banquillo.
La ansiedad, los nervios, las dudas y la desconfianza que acumuló el Real Madrid en los últimos días, si de verdad lo hizo y no fue sólo una apariencia externa, una visión errónea de la realidad, todo eso lo dejó el equipo de Mourinho en su visita al Vicente Calderón, territorio amigo para estos visitantes, que se manejan en los derbis con la seguridad de quien sabe que nada malo va a suceder.
Esa confianza va más allá de su juego, de los propios futbolistas, de la condición en la que se presenten los dos equipos, de sus virtudes y limitaciones. Trasciende a todo ello y escapa a toda lógica que vaya más allá de pensar que el Madrid es mejor equipo que el Atlético. Pero la sideral distancia de puntos que les separa en la clasificación no se reflejó durante el juego, equilibrado, parejo, tan discreto en un bando como en otro. Nada creó más intranquilidad en las áreas que los errores propios y ahí Coentrao en un bando y Perea en el otro no tuvieron rival. Ese duelo lo ganó con mucha diferencia el portugués, al que terminó saliéndole un duro competidor en Godín, que mereció la expulsión por golpear a Pepe en el primer tiempo e hizo un penalti absurdo a Higuaín en el segundo. Una expulsión que también se jugaron Filipe Luis y Juanfran.
Lo cierto es que el derbi es un territorio de sucesos imposible, porque imposible parece que el Atlético gane, algo que no ha sucedido en los últimos doce años. Como imposible parecía que Cristiano marcara un gol de falta. Pero hasta eso permite un derbi, que el portugués marque de falta directa. Sin rebotes, un golpeo teledirigido que llevó el balón lejos de Courtois, algo desubicado y que se vio sorprendido por donde nunca debe serlo un portero, por su palo más cercano.
Estableció ese gol una diferencia que sobre el campo no fue tal. Porque el Madrid nunca llegó a tener el control del partido y porque el Atlético disfrutó del balón sin lograr darle más brillo a esa posesión que evitar que la disfrutara el Madrid. Salvo la aparición de Cristiano para marcar de falta, el talento durmió un sueño eterno durante el primer tiempo. Antes, sólo se recordará un remate de Falcao que exigió las mejores manos de Casillas. Después, memorable. Y entre medias, un penalti que reclamó Cristiano por derribo de Gabi.
Se olvidó esta vez Mourinho de ese cuarteto mágico que habían formado Cristiano, Özil, Higuaín y Benzema. Recuperó a Di María, al que todavía falta algo de ritmo, pero se ha ganado el respeto y la condición de titular con sus goles, pero sobre todo con su visión de juego, con esos pases con los que encuentra compañeros donde nadie más que Özil y Xabi Alonso lo saben hacer en este equipo. Más discutible y menos argumentos se encontrarán para justificar la presencia de Kaká en lugar de Özil. Pagó esa maniobra el Madrid durante toda la primera parte y la agradeció el Atlético. La elegancia que siempre tuvo el brasileño en su juego, ahora sólo se le aprecia cuando pasea. Nunca estuvo conectado a un partido que abandonó en el descanso. Le sustituyó Özil y al Madrid le cambió la cara.
Metió una velocidad más el Madrid al salir de los vestuarios y el Atlético comenzó a sufrir. Se vio encerrado en su campo, agobiado por la presión ante la que no tuvo respuesta hasta que se juntaron sus cuatro hombres de ataque. En el minuto 55 el Atlético fue capaz de reunir todo su talento para empatar. Arda combinó con Diego, éste cedió a Adrián y el pase del asturiano lo remató Falcao. Fue el gran momento rojiblanco, el único en toda la noche. Demasiado poco para hacer cosquillas al líder.
Simeone ha construido un equipo con una apariencia compacta, que tanto se esfuerza en negar los espacios al contrario, que con frecuencia olvida crearse los suyos. Por eso se antoja indispensable la presencia de Diego y sus asociaciones con Adrián y Arda. Los tres son los inventores de este equipo, los encargados de alimentar de balones a Falcao. Diego es el mejor futbolista del Atlético, puro talento, muchísima clase y elegancia en la conducción del balón.
Se envalentonó el Atlético con el gol y vivió algún momento de zozobra el Madrid, que desapareció con ese golazo de Cristiano que más allá de devolver la ventaja en el marcador al líder, lo que hizo fue levantar un muro moral entre los dos equipos. Una muralla insalvable ya para el Atlético, que sin fútbol se vio cómo le abandonaba también la moral, la confianza y las fuerzas.
Lo que vino después fue una cuesta abajo hacia la goleada del Madrid y la desesperación del Atlético, que recibió dos nuevos golpes. Primero, ese penalti que no venía a cuento cometido por Godín sobre Higuaín, sustituto de Benzema, y que transformó Cristiano para completar su hat-trick. La firma a la victoria blanca la puso Callejón, que apenas unos instantes antes había entrado por Di María.
Fuente: AS
La Liga de Cristiano
Un descomunal Cristiano Ronaldo respondió a las dudas con un hat-trick y una fenomenal actuación que tumbó al Atlético y mantiene al Real Madrid líder, con cuatro puntos de ventaja sobre el Barcelona, pero con una jornada menos por disputar y un subidón de moral imposible de cuantificar en términos matemáticos. El portugués suma 40 goles, tantos como en toda la Liga pasada, y 104 el Madrid, a tres del récord histórico. Cifras que marean y que obligan a esperar a los que aguardaban un tropiezo del líder, que tiene el mando y el control de esta Liga. La Liga de Cristiano.
Ganó el Madrid por Cristiano y porque agotó físicamente al Atlético. Donde no le alcanza el juego le llega con su superioridad física, aunque lo que de verdad marcó diferencias con el rival fue la exhibición del portugués, que lució talento, personalidad y una pegada que tumbó al Atlético. Primero con un lanzamiento de falta que sorprendió al despistado Courtois y después con un golazo espectacular, un golpeo perfecto ante el que nada pudo hacer el portero belga. Cristiano abrió el partido y lo cerró al transformar un penalti al que puso un lazo poco después Callejón. A cada golpe del Madrid, el Atlético no ofreció ninguna respuesta, ni sobre el campo ni desde el banquillo. La inercia de los derbis tampoco cambia con Simeone en el banquillo.
La ansiedad, los nervios, las dudas y la desconfianza que acumuló el Real Madrid en los últimos días, si de verdad lo hizo y no fue sólo una apariencia externa, una visión errónea de la realidad, todo eso lo dejó el equipo de Mourinho en su visita al Vicente Calderón, territorio amigo para estos visitantes, que se manejan en los derbis con la seguridad de quien sabe que nada malo va a suceder.
Esa confianza va más allá de su juego, de los propios futbolistas, de la condición en la que se presenten los dos equipos, de sus virtudes y limitaciones. Trasciende a todo ello y escapa a toda lógica que vaya más allá de pensar que el Madrid es mejor equipo que el Atlético. Pero la sideral distancia de puntos que les separa en la clasificación no se reflejó durante el juego, equilibrado, parejo, tan discreto en un bando como en otro. Nada creó más intranquilidad en las áreas que los errores propios y ahí Coentrao en un bando y Perea en el otro no tuvieron rival. Ese duelo lo ganó con mucha diferencia el portugués, al que terminó saliéndole un duro competidor en Godín, que mereció la expulsión por golpear a Pepe en el primer tiempo e hizo un penalti absurdo a Higuaín en el segundo. Una expulsión que también se jugaron Filipe Luis y Juanfran.
Lo cierto es que el derbi es un territorio de sucesos imposible, porque imposible parece que el Atlético gane, algo que no ha sucedido en los últimos doce años. Como imposible parecía que Cristiano marcara un gol de falta. Pero hasta eso permite un derbi, que el portugués marque de falta directa. Sin rebotes, un golpeo teledirigido que llevó el balón lejos de Courtois, algo desubicado y que se vio sorprendido por donde nunca debe serlo un portero, por su palo más cercano.
Estableció ese gol una diferencia que sobre el campo no fue tal. Porque el Madrid nunca llegó a tener el control del partido y porque el Atlético disfrutó del balón sin lograr darle más brillo a esa posesión que evitar que la disfrutara el Madrid. Salvo la aparición de Cristiano para marcar de falta, el talento durmió un sueño eterno durante el primer tiempo. Antes, sólo se recordará un remate de Falcao que exigió las mejores manos de Casillas. Después, memorable. Y entre medias, un penalti que reclamó Cristiano por derribo de Gabi.
Se olvidó esta vez Mourinho de ese cuarteto mágico que habían formado Cristiano, Özil, Higuaín y Benzema. Recuperó a Di María, al que todavía falta algo de ritmo, pero se ha ganado el respeto y la condición de titular con sus goles, pero sobre todo con su visión de juego, con esos pases con los que encuentra compañeros donde nadie más que Özil y Xabi Alonso lo saben hacer en este equipo. Más discutible y menos argumentos se encontrarán para justificar la presencia de Kaká en lugar de Özil. Pagó esa maniobra el Madrid durante toda la primera parte y la agradeció el Atlético. La elegancia que siempre tuvo el brasileño en su juego, ahora sólo se le aprecia cuando pasea. Nunca estuvo conectado a un partido que abandonó en el descanso. Le sustituyó Özil y al Madrid le cambió la cara.
Metió una velocidad más el Madrid al salir de los vestuarios y el Atlético comenzó a sufrir. Se vio encerrado en su campo, agobiado por la presión ante la que no tuvo respuesta hasta que se juntaron sus cuatro hombres de ataque. En el minuto 55 el Atlético fue capaz de reunir todo su talento para empatar. Arda combinó con Diego, éste cedió a Adrián y el pase del asturiano lo remató Falcao. Fue el gran momento rojiblanco, el único en toda la noche. Demasiado poco para hacer cosquillas al líder.
Simeone ha construido un equipo con una apariencia compacta, que tanto se esfuerza en negar los espacios al contrario, que con frecuencia olvida crearse los suyos. Por eso se antoja indispensable la presencia de Diego y sus asociaciones con Adrián y Arda. Los tres son los inventores de este equipo, los encargados de alimentar de balones a Falcao. Diego es el mejor futbolista del Atlético, puro talento, muchísima clase y elegancia en la conducción del balón.
Se envalentonó el Atlético con el gol y vivió algún momento de zozobra el Madrid, que desapareció con ese golazo de Cristiano que más allá de devolver la ventaja en el marcador al líder, lo que hizo fue levantar un muro moral entre los dos equipos. Una muralla insalvable ya para el Atlético, que sin fútbol se vio cómo le abandonaba también la moral, la confianza y las fuerzas.
Lo que vino después fue una cuesta abajo hacia la goleada del Madrid y la desesperación del Atlético, que recibió dos nuevos golpes. Primero, ese penalti que no venía a cuento cometido por Godín sobre Higuaín, sustituto de Benzema, y que transformó Cristiano para completar su hat-trick. La firma a la victoria blanca la puso Callejón, que apenas unos instantes antes había entrado por Di María.
Fuente: AS
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 15 Abr 2012, 12:04
#308258
LIGA BBVA | REAL MADRID 3 - SPORTING 1
Mucho récord, poco fútbol
El Madrid igualó los 107 goles de la Quinta en un partido discreto. Cristiano ya suma 41 tantos en Liga. El Sporting resistió durante 73 minutos.

Si ganar es lo esencial, ganar está conseguido. Si los títulos mandan, seguiremos firmes. Si cuentan los goles, contaremos 107 antes de empezar a hablar. Porque el Madrid venció, se aproximó otro paso hacia el campeonato e igualó, a falta de cinco partidos, aquel registro goleador que creímos insuperable. Si eso es lo importante, todo quedó cumplido. Preparen el confeti porque este Madrid será un campeón histórico y Mourinho más importante, incluso, que Toshack.
Si importan los modos, la felicidad del ganador no puede ser completa. Más allá de la victoria, del récord igualado, de la fortaleza de ánimo y del gol 41º de Cristiano en Liga, queda una sensación de cocina sucia, de poco fútbol y demasiados nervios.
Contra el Sporting, un equipo en puestos de descenso, dolorido y apaleado, Mourinho escenificó uno de sus conocidos arrebatos de cólera, gesticulante y provocador, groseramente excesivo. Habrá quien diga que lo hizo para reactivar a su equipo y levantar el ánimo del estadio. El Sporting se había adelantado en el marcador después de un penalti de Sergio Ramos y el líder sufría un atasco monumental ante la ordenadísima defensa de su adversario. Si el entrenador se enfureció por eso tiene en poca estima al Madrid y en mucha al Sporting. También sobrevalora el ruido, la ira, la confusión.
El problema de su equipo no se localizaba en la furia, ni en la gentileza de Ramos al tirar fuera un balón por observar a un rival tendido en el césped; este acto convulsionó al técnico sobremanera.
El embotellamiento tenía como origen la ausencia de Xabi Alonso y, en directa consecuencia, la lentitud de Sahin y la incapacidad creativa de Khedira. Sin profundidad ni paredes, el dueño del estadio no encontró forma de superar la barrera del Sporting. Tan fácil. Ni árbitro, ni conspiración judeo-mediática.
Culpar al Sporting de defenderse obsesivamente o al árbitro de su pánico racheado, son ganas de ladrar a la luna. Cada uno se comportaba como sabía y podía. Quien andaba por debajo de su nivel era el Madrid, equivocado en los mediocampistas y en el plan.
Lo terrible es que entre el gol de De las Cuevas y el empate del líder se produjo una reyerta que algunos considerarán clave en la remontada. Del banquillo del Sporting salió un balón para perder tiempo y Pepe lo devolvió con rudeza. Con ese fuego se prendió Mourinho y su cuadro de actores. Aún calentaban esas brasas cuando Higuaín cabeceó un excelente pase Sergio Ramos, convertido en centrocampista de emergencia.
Agotados. Di María y Benzema entraron luego por Sahin y Callejón. Y el Sporting los sufrió tanto como el cansancio. Los pulmones suelen ser los primeros enemigos de las tácticas impecables. Cristiano acabó con el debate al cabecear a gol un pase de Di María. Al rato, Benzema dejó su firma al aprovechar un pase de Özil, tan profundo, que abrió una línea de metro.
Hay dos tipos de personas que son dos tipos de aficionados. Los que abren la hamburguesa antes de hincarle el bocado y los que evitan levantar la tapa para no perder el apetito. Unos y otros acaban comiendo. Pero no les sabe igual.
Fuente: AS
Mucho récord, poco fútbol
El Madrid igualó los 107 goles de la Quinta en un partido discreto. Cristiano ya suma 41 tantos en Liga. El Sporting resistió durante 73 minutos.

Si ganar es lo esencial, ganar está conseguido. Si los títulos mandan, seguiremos firmes. Si cuentan los goles, contaremos 107 antes de empezar a hablar. Porque el Madrid venció, se aproximó otro paso hacia el campeonato e igualó, a falta de cinco partidos, aquel registro goleador que creímos insuperable. Si eso es lo importante, todo quedó cumplido. Preparen el confeti porque este Madrid será un campeón histórico y Mourinho más importante, incluso, que Toshack.
Si importan los modos, la felicidad del ganador no puede ser completa. Más allá de la victoria, del récord igualado, de la fortaleza de ánimo y del gol 41º de Cristiano en Liga, queda una sensación de cocina sucia, de poco fútbol y demasiados nervios.
Contra el Sporting, un equipo en puestos de descenso, dolorido y apaleado, Mourinho escenificó uno de sus conocidos arrebatos de cólera, gesticulante y provocador, groseramente excesivo. Habrá quien diga que lo hizo para reactivar a su equipo y levantar el ánimo del estadio. El Sporting se había adelantado en el marcador después de un penalti de Sergio Ramos y el líder sufría un atasco monumental ante la ordenadísima defensa de su adversario. Si el entrenador se enfureció por eso tiene en poca estima al Madrid y en mucha al Sporting. También sobrevalora el ruido, la ira, la confusión.
El problema de su equipo no se localizaba en la furia, ni en la gentileza de Ramos al tirar fuera un balón por observar a un rival tendido en el césped; este acto convulsionó al técnico sobremanera.
El embotellamiento tenía como origen la ausencia de Xabi Alonso y, en directa consecuencia, la lentitud de Sahin y la incapacidad creativa de Khedira. Sin profundidad ni paredes, el dueño del estadio no encontró forma de superar la barrera del Sporting. Tan fácil. Ni árbitro, ni conspiración judeo-mediática.
Culpar al Sporting de defenderse obsesivamente o al árbitro de su pánico racheado, son ganas de ladrar a la luna. Cada uno se comportaba como sabía y podía. Quien andaba por debajo de su nivel era el Madrid, equivocado en los mediocampistas y en el plan.
Lo terrible es que entre el gol de De las Cuevas y el empate del líder se produjo una reyerta que algunos considerarán clave en la remontada. Del banquillo del Sporting salió un balón para perder tiempo y Pepe lo devolvió con rudeza. Con ese fuego se prendió Mourinho y su cuadro de actores. Aún calentaban esas brasas cuando Higuaín cabeceó un excelente pase Sergio Ramos, convertido en centrocampista de emergencia.
Agotados. Di María y Benzema entraron luego por Sahin y Callejón. Y el Sporting los sufrió tanto como el cansancio. Los pulmones suelen ser los primeros enemigos de las tácticas impecables. Cristiano acabó con el debate al cabecear a gol un pase de Di María. Al rato, Benzema dejó su firma al aprovechar un pase de Özil, tan profundo, que abrió una línea de metro.
Hay dos tipos de personas que son dos tipos de aficionados. Los que abren la hamburguesa antes de hincarle el bocado y los que evitan levantar la tapa para no perder el apetito. Unos y otros acaban comiendo. Pero no les sabe igual.
Fuente: AS
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 22 Abr 2012, 11:23
#308742
LIGA BBVA | BARCELONA 1 - REAL MADRID 2
El Madrid ya tiene razón
Mourinho conquistó el Camp Nou. Logró un triunfo que vale un título. La victoria desnudó a un Barça con toque pero sin gol. Cristiano superó a Messi

Una Liga más y un complejo menos. El Real Madrid venció en el Camp Nou, se aseguró prácticamente el campeonato y se liberó de un trauma que le tenía endemoniado desde hace demasiado tiempo. Ya no volverá a sentirse inferior contra el Barcelona, al menos hasta donde alcanza la mirada. Las buenas sensaciones se confirman y las distancias se borran. Ya no hay ventaja del Barça, ni superioridad técnica, ni tampoco la autoridad moral que se derivaba del buen juego y del estilo universitario, casi angelical, de sus mejores jugadores. En esta ocasión, y para completar el cambio de guión, el malo de la película fue Dani Alves, suya la patada mil veces repetida y condenada.
Las conquistas son múltiples. Mourinho ganó, por fin, en el Camp Nou y el partido le dio la razón en todos los debates abiertos. Machaconamente. Marcó Khedira, Coentrao cumplió con nota y apuntilló Cristiano. Hubiera faltado el gol de Pepe y el primero casi lo marcó él. Echarse atrás y ceder la pelota dio resultado. El reparto porcentual de posesión (73/27) se observa ahora como una anécdota menor. Visto el desenlace, el sacrifico defensivo de Özil y Di María sólo puede calificarse de heroico. Ni siquiera dio tiempo a reprocharle tanta prudencia al entrenador: la sentencia de Cristiano llegó tres minutos después del empate de Alexis.
Si Mourinho suele tenerse en altísima estima hoy no le faltan razones. Si su ego es de natural disparado, será normal el tiroteo, el que nos espera. Todo le salió bien, perfecto, diríamos, sin necesidad de que su equipo jugara un gran partido. Hasta el Barcelona le salió bien, perfecto, diríamos, especialmente Guardiola.
Pases. Se veía venir. Tan romántico se ha vuelto Pep, tan deseoso de distinguirse del lado oscuro, que ha despreciado por vulgar el objetivo último del juego en cuestión: marcar goles. Lo decía Belmonte en la biografía del torero escrita por Chaves Nogales. "No es lo mismo dar pases que torear". Del mismo modo, no es lo mismo tocar que jugar bien al fútbol, sobre todo cuando tocar se agota en sí mismo, cuando no existe profundidad ni delantero que la culmine. Pretender doblegar así a un equipo como el Real Madrid es como querer matar a un toro a besos.
Y no es cierto que el Barcelona haya reinado en el fútbol mundial jugando así. Su fútbol de distracción, de hermosa distracción, siempre escondía un conejo. Pero no hay sorpresa posible cuando Messi debe ejercer de Xavi y de Messi, de Messi y de Villa, de Iniesta y de Messi. Ayer tuvo que serlo todo, primera línea, segunda y tercera; y se quedó en casi nada. Ayer quedó en clamorosa evidencia la baja forma de los otros bajitos, Xavi a la cabeza. También la necesidad de un delantero, a ser posible perverso. Lo escribió Vila-Matas en el libro de testimonios barcelonistas Cuando nunca perdíamos, título que ahora se aparece premonitorio. "Esta temporada le habrían ido muy bien al Barça tres o cuatro refuerzos (gente malvada, anormal, llegada de los barrios bajos o del extranjero, no hay que temerlos tanto)...". Pues eso.
Si de algo podrá presumir el Madrid, más que de su juego, será de haberse sentido a gusto en el infierno. Regaló la posesión en beneficio del control. Acortó el campo y presionó con más medida que en otras ocasiones, lo que le permitió hacerlo hasta el final.
Guardiola completó la trampa. La colocación de Tello y Alves como extremos comprimió lo que pretendía descomprimir. Al canterano le pudo Arbeloa y su confianza terminó bajo mínimos. Al brasileño le mató el avance. Alves ha hecho carrera como lateral a base de aparecer en posiciones de ataque como un elemento inesperado e incontrolable. Algo muy similar a lo que sucede con Marcelo y antes ocurría con Roberto Carlos. Adelantarlos los deja sin horizonte y sin sorpresa. Así se sintió Alves delante de Coentrao y así acabó por enloquecer.
El primer gol del Madrid fue de una crueldad absoluta. No sólo porque lo empujara Khedira, sino por la debilidad general que demostró el Barcelona. Pepe ganó el salto a Adriano (desigual emparejamiento), Valdés se encontró con el balón mientras rectificaba una mala salida y Puyol se quedó bloqueado frente a la pelota, incapaz de despejarla.
Es normal. La fijación del Barcelona por salir jugando en todo momento y condición ha llevado a sus futbolistas a atentar contra el sentido común. Lo que es un buen hábito también puede ser nocivo. Lo hemos visto mil veces y es posible que también le sucediera al recio capitán: llegada la hora, dudó si patear la pelota o acunarla. Khedira, sin embargo, no dudó nada. Su histórico gol, el 108 del Madrid, demuestra que los caminos del Señor son inescrutables. También los de Mou.
El tanto dio validez deportiva y moral a la trama de Mourinho. Y al tiempo descubrió la desnudez del Barça. Las ocasiones de gol de las que disfrutó fueron fruto de la prodigiosa inventiva de Messi. La más clara, un pase entre líneas a Xavi, se cerró con un disparo cruzado que rozó Casillas.
Pero insisto, no era el Barça de otras veces. La imprecisión resultaba una enfermedad contagiosa y el equipo carecía de plan alternativo a la invasión besucona. Tantos fueron los balones perdidos que la primera parte dejó la sensación de que el Madrid hubiera podido sentenciar el choque y la Liga con un poco más de atrevimiento. Benzema y Cristiano estaban por la labor...
La entrada de Alexis añadió la mínima sorpresa que pedía el juego del Barcelona. Y se tradujo en el gol del empate, consecuencia de una oleada en la que el Barça quemó sus naves y agotó todos los rebotes del universo.
Golpe. Acuciado por la cercanía del Barça, el Madrid golpeó de inmediato. Di María lanzó la contra y Özil la cargó de inteligencia. Su pase a la carrera de Cristiano hubiera hecho pleno en una bolera. El remate del delantero (centro, aunque le duela) no ofreció dudas. El cuerpo de Cristiano pertenece a una versión superior y probablemente en pruebas (Madeira como la Isla del Doctor Moreau).
El Barcelona se descorazonó por completo. No tenía fútbol, pero tampoco físico para montar un asedio, rematar un córner o ganar un choque. Ni tendrá Liga. Su virtud se ha pasado al misticismo al tiempo que la carnalidad del Madrid se ha vuelto virtuosa. Tenía que ocurrir. Y pasó ayer.
Fuente: AS
El Madrid ya tiene razón
Mourinho conquistó el Camp Nou. Logró un triunfo que vale un título. La victoria desnudó a un Barça con toque pero sin gol. Cristiano superó a Messi

Una Liga más y un complejo menos. El Real Madrid venció en el Camp Nou, se aseguró prácticamente el campeonato y se liberó de un trauma que le tenía endemoniado desde hace demasiado tiempo. Ya no volverá a sentirse inferior contra el Barcelona, al menos hasta donde alcanza la mirada. Las buenas sensaciones se confirman y las distancias se borran. Ya no hay ventaja del Barça, ni superioridad técnica, ni tampoco la autoridad moral que se derivaba del buen juego y del estilo universitario, casi angelical, de sus mejores jugadores. En esta ocasión, y para completar el cambio de guión, el malo de la película fue Dani Alves, suya la patada mil veces repetida y condenada.
Las conquistas son múltiples. Mourinho ganó, por fin, en el Camp Nou y el partido le dio la razón en todos los debates abiertos. Machaconamente. Marcó Khedira, Coentrao cumplió con nota y apuntilló Cristiano. Hubiera faltado el gol de Pepe y el primero casi lo marcó él. Echarse atrás y ceder la pelota dio resultado. El reparto porcentual de posesión (73/27) se observa ahora como una anécdota menor. Visto el desenlace, el sacrifico defensivo de Özil y Di María sólo puede calificarse de heroico. Ni siquiera dio tiempo a reprocharle tanta prudencia al entrenador: la sentencia de Cristiano llegó tres minutos después del empate de Alexis.
Si Mourinho suele tenerse en altísima estima hoy no le faltan razones. Si su ego es de natural disparado, será normal el tiroteo, el que nos espera. Todo le salió bien, perfecto, diríamos, sin necesidad de que su equipo jugara un gran partido. Hasta el Barcelona le salió bien, perfecto, diríamos, especialmente Guardiola.
Pases. Se veía venir. Tan romántico se ha vuelto Pep, tan deseoso de distinguirse del lado oscuro, que ha despreciado por vulgar el objetivo último del juego en cuestión: marcar goles. Lo decía Belmonte en la biografía del torero escrita por Chaves Nogales. "No es lo mismo dar pases que torear". Del mismo modo, no es lo mismo tocar que jugar bien al fútbol, sobre todo cuando tocar se agota en sí mismo, cuando no existe profundidad ni delantero que la culmine. Pretender doblegar así a un equipo como el Real Madrid es como querer matar a un toro a besos.
Y no es cierto que el Barcelona haya reinado en el fútbol mundial jugando así. Su fútbol de distracción, de hermosa distracción, siempre escondía un conejo. Pero no hay sorpresa posible cuando Messi debe ejercer de Xavi y de Messi, de Messi y de Villa, de Iniesta y de Messi. Ayer tuvo que serlo todo, primera línea, segunda y tercera; y se quedó en casi nada. Ayer quedó en clamorosa evidencia la baja forma de los otros bajitos, Xavi a la cabeza. También la necesidad de un delantero, a ser posible perverso. Lo escribió Vila-Matas en el libro de testimonios barcelonistas Cuando nunca perdíamos, título que ahora se aparece premonitorio. "Esta temporada le habrían ido muy bien al Barça tres o cuatro refuerzos (gente malvada, anormal, llegada de los barrios bajos o del extranjero, no hay que temerlos tanto)...". Pues eso.
Si de algo podrá presumir el Madrid, más que de su juego, será de haberse sentido a gusto en el infierno. Regaló la posesión en beneficio del control. Acortó el campo y presionó con más medida que en otras ocasiones, lo que le permitió hacerlo hasta el final.
Guardiola completó la trampa. La colocación de Tello y Alves como extremos comprimió lo que pretendía descomprimir. Al canterano le pudo Arbeloa y su confianza terminó bajo mínimos. Al brasileño le mató el avance. Alves ha hecho carrera como lateral a base de aparecer en posiciones de ataque como un elemento inesperado e incontrolable. Algo muy similar a lo que sucede con Marcelo y antes ocurría con Roberto Carlos. Adelantarlos los deja sin horizonte y sin sorpresa. Así se sintió Alves delante de Coentrao y así acabó por enloquecer.
El primer gol del Madrid fue de una crueldad absoluta. No sólo porque lo empujara Khedira, sino por la debilidad general que demostró el Barcelona. Pepe ganó el salto a Adriano (desigual emparejamiento), Valdés se encontró con el balón mientras rectificaba una mala salida y Puyol se quedó bloqueado frente a la pelota, incapaz de despejarla.
Es normal. La fijación del Barcelona por salir jugando en todo momento y condición ha llevado a sus futbolistas a atentar contra el sentido común. Lo que es un buen hábito también puede ser nocivo. Lo hemos visto mil veces y es posible que también le sucediera al recio capitán: llegada la hora, dudó si patear la pelota o acunarla. Khedira, sin embargo, no dudó nada. Su histórico gol, el 108 del Madrid, demuestra que los caminos del Señor son inescrutables. También los de Mou.
El tanto dio validez deportiva y moral a la trama de Mourinho. Y al tiempo descubrió la desnudez del Barça. Las ocasiones de gol de las que disfrutó fueron fruto de la prodigiosa inventiva de Messi. La más clara, un pase entre líneas a Xavi, se cerró con un disparo cruzado que rozó Casillas.
Pero insisto, no era el Barça de otras veces. La imprecisión resultaba una enfermedad contagiosa y el equipo carecía de plan alternativo a la invasión besucona. Tantos fueron los balones perdidos que la primera parte dejó la sensación de que el Madrid hubiera podido sentenciar el choque y la Liga con un poco más de atrevimiento. Benzema y Cristiano estaban por la labor...
La entrada de Alexis añadió la mínima sorpresa que pedía el juego del Barcelona. Y se tradujo en el gol del empate, consecuencia de una oleada en la que el Barça quemó sus naves y agotó todos los rebotes del universo.
Golpe. Acuciado por la cercanía del Barça, el Madrid golpeó de inmediato. Di María lanzó la contra y Özil la cargó de inteligencia. Su pase a la carrera de Cristiano hubiera hecho pleno en una bolera. El remate del delantero (centro, aunque le duela) no ofreció dudas. El cuerpo de Cristiano pertenece a una versión superior y probablemente en pruebas (Madeira como la Isla del Doctor Moreau).
El Barcelona se descorazonó por completo. No tenía fútbol, pero tampoco físico para montar un asedio, rematar un córner o ganar un choque. Ni tendrá Liga. Su virtud se ha pasado al misticismo al tiempo que la carnalidad del Madrid se ha vuelto virtuosa. Tenía que ocurrir. Y pasó ayer.
Fuente: AS
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 22 Abr 2012, 13:29
#308748

signby'Javia~
HALA MADRID! Gran partido que se vivió ayer en el Camp Nou, se merecía más el Barça..pero ahora hay que pensar en el encuentro frente al Bayern.. a remontar!
Un saludo y gracias por poner la info!
Un saludo y gracias por poner la info!

signby'Javia~
- 22 Abr 2012, 16:34
#308765

Victoria muy trabajada por el Madrid, ganando en el camp nou si será justo ganador de esta liga, en Champions ya veremos qué pasa, de momento ambos tienen que remontar.
Creo que Pep la cagó con la alineación, ni Tello ni Thiago estuvieron a la altura, de hecho los mejores minutos del Barça y agobio del Madrid coinciden con la entrada de Alexis.
Creo que Pep la cagó con la alineación, ni Tello ni Thiago estuvieron a la altura, de hecho los mejores minutos del Barça y agobio del Madrid coinciden con la entrada de Alexis.


- 25 Abr 2012, 23:54
#309008
REAL MADRID 2 - BAYERN 1
El Bayern silencia al Bernabéu y alivia al barcelonismo
El Madrid cae en la tanda de penaltis con fallos de Cristiano, Kaká y Ramos. Casillas detuvo dos pero no pudo hacer otro milagro. El equipo de Mou se había puesto 2-0 con tantos de Ronaldo. Robben igualó la eliminatoria desde los once metros en el 27'.
Habrá final española. Pero la jugarán Torres y Mata contra Mario Gómez. El Madrid siguió la estela del Barça y protagonizó una sorpresa aún más rocambolesca que la vivida un día antes en el Camp Nou. Perdió en casa frente al Bayern, tras un 2-0 con prórroga y después de levantar una tanda de penaltis que se puso imposible. Cristiano, Kaká y Ramos fallaron sus lanzamientos y el equipo de Mourinho se despidió de la posibilidad de llegar a Múnich para alcanzar la Décima y, sobre todo, de la ocasión de oro de desbancar a su eterno rival del pedestal europeo.
Sin quererlo, su desplome aplacó de un plumazo el estado de optimismo en el que la afición se había instalado tras el Clásico y alivió a la vez al barcelonismo, algo más que desconsolado. El Madrid echó de menos no haber tenido más rivales de tronío en Liga para prepararse como debía para citas como ésta. Nadie le atacó tanto ni tan bien durante este año. Sobre todo en el primer tiempo. Esa falta de dificultades le hizo no saber nadar contracorriente. Nunca dominó a su rival y casi siempre estuvo a merced de la magia de Cristiano y de las proezas de Casillas. Iker dejó entre abierta una puerta a la esperanza cuando nadie ya creía pero el de Móstoles, siendo un santo, no es Dios.
Sorprendió la valentía del Bayern
El final, de vértigo, fue consecuencia de los errores anteriores. El primer tiempo no defraudó. Tuvo dos grandes ataques y dos malas defensas. El Bayern sorprendió por atrevido y el Madrid, por precipitado. Cosas del fútbol, el equipo blanco se encontró con la eliminatoria encarrilada sin ser suyo el balón ni las ocasiones. Salvo un primer aviso de Khedira y luego uno más tardío de rosca de Benzema, el 2-0 llegó con más rapidez de la merecida. El primero fue obra de Cristiano tras unas manos de Alaba a disparo de Di María. El segundo, de nuevo del portugués, tras una asistencia mágica de Özil, que pudo dársela a Benzema y se la regaló a Ronaldo contra pronóstico. El Bernabéu, inspirado por Juanito, ardía pero antes, durante y después, el Bayern era mejor y asediaba a Casillas con un único premio, el que igualó la eliminatoria.
Robben a bocajarro, Mario Gómez con potencia y el equipo bávaro al completo en la estrategia, pudieron meter el miedo en el cuerpo antes al Madrid. No hubo acierto, entre otras cosas porque Casillas es más decisivo que cualquier otro portero del mundo. Simplemente porque es el que más para en los momentos claves. El Madrid estaba partido sin la excusa de la ausencia de oxígeno. Xabi Alonso y Khedira jamás se escalonaron y, además, las ayudas divinas de otras noches pocas veces aparecieron para cerrar vías de pase. Di María y Özil andan justos. Ahí, en la nebulosa entre líneas, reinó Ribéry y arrancó Robben. El mazazo estaba al caer. Y cayó. Kroos puso desde la derecha un centro medido a Mario y Pepe lo derribó antes de que machacara. El portugués sólo vio amarilla, menos mal, pero no evitó el 2-1. Robben, que había fallado una pena máxima en la Bundesliga cuya culpa aún arrastra, marcó por los pelos. Casillas tocó pegado al palo derecho, aunque de manera insuficiente.
El resultado pudo cambiar las actitudes. Sin embargo, no hizo más que acentuarlas. El Madrid siguió generando dudas atrás y pánico arriba cuando Cristiano alzaba la mano. Benzema probó una rosca a lo Kaká que pudo traer la tranquilidad. Otro latigazo sin continuidad en el juego. El Bayern, blando en la retaguardia y vendido en medio campo con Schweinsteiger pasado de peso, siguió lanzado a por Casillas, sabedor de que cuanto más lejos esté el balón de Neuer más se muestran sus virtudes y mejor se esconden sus vergüenzas. Así, Mario Gómez volvió a fusilar a Iker con la pasividad de Ramos y Pepe. Esta vez fue un pase al hueco el que les retrató. Para terminar, Robben probó de falta en busca del empate con una mano de Pepe dudosa que hoy centrará algunos debates.
Mucho miedo en la reanudación
El regreso del refresco trajo más precauciones de las demostradas hasta el momento. En el primer cuarto de hora, un disparo cruzado de Benzema fue la única noticia del Madrid y un gran cabezazo de Mario Gómez de cabeza, la del Bayern. Mourinho pareció parar la sangría en medio campo al entender que Kroos estaba siendo clave provocando la superioridad numérica tanto en ataque como al galope. La grada estaba preocupada porque esperaba más comodidades y porque sabe que el Madrid con ventaja se duerme y se mueve mejor a la heroica. Da más miedo cuando todo parece imposible que cuando el objetivo está alcanzado.
El único madridista que a esas alturas estaba igual que empezó era Cristiano. Sus galopadas, tan eléctricas en el primer minuto del partido que en el último, mantenía intacta la amenaza del Madrid. Sólo Luis Gustavo era capaz de frenar estas y otras internadas con todas las faltas que el colegiado le permitió. El resto de protagonistas evidenciaban un agotamiento propio de esta estación. Nadie quería la prórroga pero pocos hacían algo para remediarla. Si Di María se arrastraba, imagen a Schweinsteiger, cuya forma de correr evoca a una prórroga permanente. Si Heynckes lo aguantó, quizás fue porque conoce sus dotes en los penaltis. Él fue decisivo.
Mourinho metió a Kaká por si le daba por saldar su deuda con el madridismo, mientras Heynckes pareció castigar sin descanso a su once. No hizo ningún cambio en los 90 minutos, igualando así el desgaste de sus hombres a la resaca madridista del Clásico. Gracias. Antes del alargue, Mario Gómez pudo desnivelar la igualdad pero se lío las piernas en el momento de sacar el estoque. Hizo un partidazo y pudo salir a hombros con algo más de acierto. El Bayern, a cinco minutos del final, también pidió un penalti tan "así, así" como el primero. No hubo sorpresas y, sobre todo, no hubo disgustos. Tocaba prórroga. Llegó la hora de la pastilla.
Un desenlace digno de dos grandes
En la tercera parte no hubo curvas. Tan sólo un pequeño detalle que el madridismo agradece a Heynckes. Ribéry se fue a la ducha. Hubo que esperar al cuarto de hora final para encontrar al rival del Chelsea. Higuaín, héroe tantas noches, suplió a Benzema, el nuevo 'killer' del Madrid. Las caras agrias de rivalidad tornaron en cómplices miradas de abatimiento. Todos ansiaban la final por profesionalidad, aunque más de uno ya se conformaba con que acabara el agotador suspense como objetivo único.
Müller no mejoró al Bayern y Kaká estropeó al Madrid, así que el desenlace final sólo estaba a expensas de una genialidad de los de siempre. Marcelo estuvo a un paso de grabar su nombre en oro con una galopa escalofriante y Granero pidió penalti en el minuto 115. El árbitro mitró a otro lado y prefirió dejar que se vieran diez más. Ahí aparecieron los fallos inesperados de Cristiano, Kaká y Ramos, los milagros de Neuer y Casillas y el desenlace más duro para el madridismo. La Décima deberá esperar. Porque su rival hizo méritos y porque sus ídolos, como en la casa de enfrente, a veces fallan.
Fuente: AS
El Bayern silencia al Bernabéu y alivia al barcelonismo
El Madrid cae en la tanda de penaltis con fallos de Cristiano, Kaká y Ramos. Casillas detuvo dos pero no pudo hacer otro milagro. El equipo de Mou se había puesto 2-0 con tantos de Ronaldo. Robben igualó la eliminatoria desde los once metros en el 27'.
Habrá final española. Pero la jugarán Torres y Mata contra Mario Gómez. El Madrid siguió la estela del Barça y protagonizó una sorpresa aún más rocambolesca que la vivida un día antes en el Camp Nou. Perdió en casa frente al Bayern, tras un 2-0 con prórroga y después de levantar una tanda de penaltis que se puso imposible. Cristiano, Kaká y Ramos fallaron sus lanzamientos y el equipo de Mourinho se despidió de la posibilidad de llegar a Múnich para alcanzar la Décima y, sobre todo, de la ocasión de oro de desbancar a su eterno rival del pedestal europeo.
Sin quererlo, su desplome aplacó de un plumazo el estado de optimismo en el que la afición se había instalado tras el Clásico y alivió a la vez al barcelonismo, algo más que desconsolado. El Madrid echó de menos no haber tenido más rivales de tronío en Liga para prepararse como debía para citas como ésta. Nadie le atacó tanto ni tan bien durante este año. Sobre todo en el primer tiempo. Esa falta de dificultades le hizo no saber nadar contracorriente. Nunca dominó a su rival y casi siempre estuvo a merced de la magia de Cristiano y de las proezas de Casillas. Iker dejó entre abierta una puerta a la esperanza cuando nadie ya creía pero el de Móstoles, siendo un santo, no es Dios.
Sorprendió la valentía del Bayern
El final, de vértigo, fue consecuencia de los errores anteriores. El primer tiempo no defraudó. Tuvo dos grandes ataques y dos malas defensas. El Bayern sorprendió por atrevido y el Madrid, por precipitado. Cosas del fútbol, el equipo blanco se encontró con la eliminatoria encarrilada sin ser suyo el balón ni las ocasiones. Salvo un primer aviso de Khedira y luego uno más tardío de rosca de Benzema, el 2-0 llegó con más rapidez de la merecida. El primero fue obra de Cristiano tras unas manos de Alaba a disparo de Di María. El segundo, de nuevo del portugués, tras una asistencia mágica de Özil, que pudo dársela a Benzema y se la regaló a Ronaldo contra pronóstico. El Bernabéu, inspirado por Juanito, ardía pero antes, durante y después, el Bayern era mejor y asediaba a Casillas con un único premio, el que igualó la eliminatoria.
Robben a bocajarro, Mario Gómez con potencia y el equipo bávaro al completo en la estrategia, pudieron meter el miedo en el cuerpo antes al Madrid. No hubo acierto, entre otras cosas porque Casillas es más decisivo que cualquier otro portero del mundo. Simplemente porque es el que más para en los momentos claves. El Madrid estaba partido sin la excusa de la ausencia de oxígeno. Xabi Alonso y Khedira jamás se escalonaron y, además, las ayudas divinas de otras noches pocas veces aparecieron para cerrar vías de pase. Di María y Özil andan justos. Ahí, en la nebulosa entre líneas, reinó Ribéry y arrancó Robben. El mazazo estaba al caer. Y cayó. Kroos puso desde la derecha un centro medido a Mario y Pepe lo derribó antes de que machacara. El portugués sólo vio amarilla, menos mal, pero no evitó el 2-1. Robben, que había fallado una pena máxima en la Bundesliga cuya culpa aún arrastra, marcó por los pelos. Casillas tocó pegado al palo derecho, aunque de manera insuficiente.
El resultado pudo cambiar las actitudes. Sin embargo, no hizo más que acentuarlas. El Madrid siguió generando dudas atrás y pánico arriba cuando Cristiano alzaba la mano. Benzema probó una rosca a lo Kaká que pudo traer la tranquilidad. Otro latigazo sin continuidad en el juego. El Bayern, blando en la retaguardia y vendido en medio campo con Schweinsteiger pasado de peso, siguió lanzado a por Casillas, sabedor de que cuanto más lejos esté el balón de Neuer más se muestran sus virtudes y mejor se esconden sus vergüenzas. Así, Mario Gómez volvió a fusilar a Iker con la pasividad de Ramos y Pepe. Esta vez fue un pase al hueco el que les retrató. Para terminar, Robben probó de falta en busca del empate con una mano de Pepe dudosa que hoy centrará algunos debates.
Mucho miedo en la reanudación
El regreso del refresco trajo más precauciones de las demostradas hasta el momento. En el primer cuarto de hora, un disparo cruzado de Benzema fue la única noticia del Madrid y un gran cabezazo de Mario Gómez de cabeza, la del Bayern. Mourinho pareció parar la sangría en medio campo al entender que Kroos estaba siendo clave provocando la superioridad numérica tanto en ataque como al galope. La grada estaba preocupada porque esperaba más comodidades y porque sabe que el Madrid con ventaja se duerme y se mueve mejor a la heroica. Da más miedo cuando todo parece imposible que cuando el objetivo está alcanzado.
El único madridista que a esas alturas estaba igual que empezó era Cristiano. Sus galopadas, tan eléctricas en el primer minuto del partido que en el último, mantenía intacta la amenaza del Madrid. Sólo Luis Gustavo era capaz de frenar estas y otras internadas con todas las faltas que el colegiado le permitió. El resto de protagonistas evidenciaban un agotamiento propio de esta estación. Nadie quería la prórroga pero pocos hacían algo para remediarla. Si Di María se arrastraba, imagen a Schweinsteiger, cuya forma de correr evoca a una prórroga permanente. Si Heynckes lo aguantó, quizás fue porque conoce sus dotes en los penaltis. Él fue decisivo.
Mourinho metió a Kaká por si le daba por saldar su deuda con el madridismo, mientras Heynckes pareció castigar sin descanso a su once. No hizo ningún cambio en los 90 minutos, igualando así el desgaste de sus hombres a la resaca madridista del Clásico. Gracias. Antes del alargue, Mario Gómez pudo desnivelar la igualdad pero se lío las piernas en el momento de sacar el estoque. Hizo un partidazo y pudo salir a hombros con algo más de acierto. El Bayern, a cinco minutos del final, también pidió un penalti tan "así, así" como el primero. No hubo sorpresas y, sobre todo, no hubo disgustos. Tocaba prórroga. Llegó la hora de la pastilla.
Un desenlace digno de dos grandes
En la tercera parte no hubo curvas. Tan sólo un pequeño detalle que el madridismo agradece a Heynckes. Ribéry se fue a la ducha. Hubo que esperar al cuarto de hora final para encontrar al rival del Chelsea. Higuaín, héroe tantas noches, suplió a Benzema, el nuevo 'killer' del Madrid. Las caras agrias de rivalidad tornaron en cómplices miradas de abatimiento. Todos ansiaban la final por profesionalidad, aunque más de uno ya se conformaba con que acabara el agotador suspense como objetivo único.
Müller no mejoró al Bayern y Kaká estropeó al Madrid, así que el desenlace final sólo estaba a expensas de una genialidad de los de siempre. Marcelo estuvo a un paso de grabar su nombre en oro con una galopa escalofriante y Granero pidió penalti en el minuto 115. El árbitro mitró a otro lado y prefirió dejar que se vieran diez más. Ahí aparecieron los fallos inesperados de Cristiano, Kaká y Ramos, los milagros de Neuer y Casillas y el desenlace más duro para el madridismo. La Décima deberá esperar. Porque su rival hizo méritos y porque sus ídolos, como en la casa de enfrente, a veces fallan.
Fuente: AS
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 26 Abr 2012, 00:26
#309011
Donde queda pintado el arbitro del partido...
Todo lo que se robo es un **********
Uldhrued escribió:REAL MADRID 2 - BAYERN 1
El Bayern silencia al Bernabéu y alivia al barcelonismo
El Madrid cae en la tanda de penaltis con fallos de Cristiano, Kaká y Ramos. Casillas detuvo dos pero no pudo hacer otro milagro. El equipo de Mou se había puesto 2-0 con tantos de Ronaldo. Robben igualó la eliminatoria desde los once metros en el 27'.
Habrá final española. Pero la jugarán Torres y Mata contra Mario Gómez. El Madrid siguió la estela del Barça y protagonizó una sorpresa aún más rocambolesca que la vivida un día antes en el Camp Nou. Perdió en casa frente al Bayern, tras un 2-0 con prórroga y después de levantar una tanda de penaltis que se puso imposible. Cristiano, Kaká y Ramos fallaron sus lanzamientos y el equipo de Mourinho se despidió de la posibilidad de llegar a Múnich para alcanzar la Décima y, sobre todo, de la ocasión de oro de desbancar a su eterno rival del pedestal europeo.
Sin quererlo, su desplome aplacó de un plumazo el estado de optimismo en el que la afición se había instalado tras el Clásico y alivió a la vez al barcelonismo, algo más que desconsolado. El Madrid echó de menos no haber tenido más rivales de tronío en Liga para prepararse como debía para citas como ésta. Nadie le atacó tanto ni tan bien durante este año. Sobre todo en el primer tiempo. Esa falta de dificultades le hizo no saber nadar contracorriente. Nunca dominó a su rival y casi siempre estuvo a merced de la magia de Cristiano y de las proezas de Casillas. Iker dejó entre abierta una puerta a la esperanza cuando nadie ya creía pero el de Móstoles, siendo un santo, no es Dios.
Sorprendió la valentía del Bayern
El final, de vértigo, fue consecuencia de los errores anteriores. El primer tiempo no defraudó. Tuvo dos grandes ataques y dos malas defensas. El Bayern sorprendió por atrevido y el Madrid, por precipitado. Cosas del fútbol, el equipo blanco se encontró con la eliminatoria encarrilada sin ser suyo el balón ni las ocasiones. Salvo un primer aviso de Khedira y luego uno más tardío de rosca de Benzema, el 2-0 llegó con más rapidez de la merecida. El primero fue obra de Cristiano tras unas manos de Alaba a disparo de Di María. El segundo, de nuevo del portugués, tras una asistencia mágica de Özil, que pudo dársela a Benzema y se la regaló a Ronaldo contra pronóstico. El Bernabéu, inspirado por Juanito, ardía pero antes, durante y después, el Bayern era mejor y asediaba a Casillas con un único premio, el que igualó la eliminatoria.
Robben a bocajarro, Mario Gómez con potencia y el equipo bávaro al completo en la estrategia, pudieron meter el miedo en el cuerpo antes al Madrid. No hubo acierto, entre otras cosas porque Casillas es más decisivo que cualquier otro portero del mundo. Simplemente porque es el que más para en los momentos claves. El Madrid estaba partido sin la excusa de la ausencia de oxígeno. Xabi Alonso y Khedira jamás se escalonaron y, además, las ayudas divinas de otras noches pocas veces aparecieron para cerrar vías de pase. Di María y Özil andan justos. Ahí, en la nebulosa entre líneas, reinó Ribéry y arrancó Robben. El mazazo estaba al caer. Y cayó. Kroos puso desde la derecha un centro medido a Mario y Pepe lo derribó antes de que machacara. El portugués sólo vio amarilla, menos mal, pero no evitó el 2-1. Robben, que había fallado una pena máxima en la Bundesliga cuya culpa aún arrastra, marcó por los pelos. Casillas tocó pegado al palo derecho, aunque de manera insuficiente.
El resultado pudo cambiar las actitudes. Sin embargo, no hizo más que acentuarlas. El Madrid siguió generando dudas atrás y pánico arriba cuando Cristiano alzaba la mano. Benzema probó una rosca a lo Kaká que pudo traer la tranquilidad. Otro latigazo sin continuidad en el juego. El Bayern, blando en la retaguardia y vendido en medio campo con Schweinsteiger pasado de peso, siguió lanzado a por Casillas, sabedor de que cuanto más lejos esté el balón de Neuer más se muestran sus virtudes y mejor se esconden sus vergüenzas. Así, Mario Gómez volvió a fusilar a Iker con la pasividad de Ramos y Pepe. Esta vez fue un pase al hueco el que les retrató. Para terminar, Robben probó de falta en busca del empate con una mano de Pepe dudosa que hoy centrará algunos debates.
Mucho miedo en la reanudación
El regreso del refresco trajo más precauciones de las demostradas hasta el momento. En el primer cuarto de hora, un disparo cruzado de Benzema fue la única noticia del Madrid y un gran cabezazo de Mario Gómez de cabeza, la del Bayern. Mourinho pareció parar la sangría en medio campo al entender que Kroos estaba siendo clave provocando la superioridad numérica tanto en ataque como al galope. La grada estaba preocupada porque esperaba más comodidades y porque sabe que el Madrid con ventaja se duerme y se mueve mejor a la heroica. Da más miedo cuando todo parece imposible que cuando el objetivo está alcanzado.
El único madridista que a esas alturas estaba igual que empezó era Cristiano. Sus galopadas, tan eléctricas en el primer minuto del partido que en el último, mantenía intacta la amenaza del Madrid. Sólo Luis Gustavo era capaz de frenar estas y otras internadas con todas las faltas que el colegiado le permitió. El resto de protagonistas evidenciaban un agotamiento propio de esta estación. Nadie quería la prórroga pero pocos hacían algo para remediarla. Si Di María se arrastraba, imagen a Schweinsteiger, cuya forma de correr evoca a una prórroga permanente. Si Heynckes lo aguantó, quizás fue porque conoce sus dotes en los penaltis. Él fue decisivo.
Mourinho metió a Kaká por si le daba por saldar su deuda con el madridismo, mientras Heynckes pareció castigar sin descanso a su once. No hizo ningún cambio en los 90 minutos, igualando así el desgaste de sus hombres a la resaca madridista del Clásico. Gracias. Antes del alargue, Mario Gómez pudo desnivelar la igualdad pero se lío las piernas en el momento de sacar el estoque. Hizo un partidazo y pudo salir a hombros con algo más de acierto. El Bayern, a cinco minutos del final, también pidió un penalti tan "así, así" como el primero. No hubo sorpresas y, sobre todo, no hubo disgustos. Tocaba prórroga. Llegó la hora de la pastilla.
Un desenlace digno de dos grandes
En la tercera parte no hubo curvas. Tan sólo un pequeño detalle que el madridismo agradece a Heynckes. Ribéry se fue a la ducha. Hubo que esperar al cuarto de hora final para encontrar al rival del Chelsea. Higuaín, héroe tantas noches, suplió a Benzema, el nuevo 'killer' del Madrid. Las caras agrias de rivalidad tornaron en cómplices miradas de abatimiento. Todos ansiaban la final por profesionalidad, aunque más de uno ya se conformaba con que acabara el agotador suspense como objetivo único.
Müller no mejoró al Bayern y Kaká estropeó al Madrid, así que el desenlace final sólo estaba a expensas de una genialidad de los de siempre. Marcelo estuvo a un paso de grabar su nombre en oro con una galopa escalofriante y Granero pidió penalti en el minuto 115. El árbitro mitró a otro lado y prefirió dejar que se vieran diez más. Ahí aparecieron los fallos inesperados de Cristiano, Kaká y Ramos, los milagros de Neuer y Casillas y el desenlace más duro para el madridismo. La Décima deberá esperar. Porque su rival hizo méritos y porque sus ídolos, como en la casa de enfrente, a veces fallan.
Fuente: AS
Donde queda pintado el arbitro del partido...
Todo lo que se robo es un **********
- 26 Abr 2012, 10:46
#309020
Le han dado tanta bola a la final Barça-Madrid que al final se han estrellado los dos, y sobre todo la prensa, han pensado en el posible rival de la final y se han olvidado que tenían dos rivales con nombre delante que también juegan. El partido ha sido una mouriñada, con dos goles, yo creo que hasta con el 1-0 se han tirado muchos metros atrás descaradamente y en la ida también pasó lo mismo.
Ójala gane el Chelsea la final con goles de Torres y Mata.
Ójala gane el Chelsea la final con goles de Torres y Mata.
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- 26 Abr 2012, 12:27
#309031

colchoneros9 escribió:Ójala gane el Chelsea la final con goles de Torres y Mata.+1






