Moderador: Moderadores
- 05 Nov 2011, 14:58
#289696
Sé un poco más objetivo, porque de subjetivo te pasas.
Fenomeno_10 escribió:Que pepitazo,de Cristiano Ronaldo jeje ese gol creo que el porte no lo vio ó no lo vio.simplemente conociendo tu absoluta falta de imparcialidad no merece la pena ni responderte
Sobre Pepe alias elCarniceroeste jugador lo de jugar limpio no lo conoze creo.
Hay gente que lo defiende, no lo puede llegar a entender.
Sé un poco más objetivo, porque de subjetivo te pasas.
- 06 Nov 2011, 15:26
#289818
Atracón del Madrid a la hora del aperitivo
Di María dio tres goles antes de lesionarse. Cristiano Ronaldo firmó su cuarto hat-trick. Debutó Nuri Sahin. Benzema salió desde el banquillo e hizo dos tantos. Arbeloa regaló otros dos.

El Madrid es infinitamente superior a Osasuna por muy temprano que se levante. Hoy saltó de la cama y liquidó sin piedad al equipo navarro con el fútbol colectivo, de alto mando y sin fisuras que le mantiene en la cima de esta Liga. Di María estableció un tiempo de paso inalcanzable para un Osasuna con excusas (nueve bajas son plomo en la moral y en las piernas) y regaló tres goles antes del descanso (suma once asistencias en diez partidos). Su lesión es una terrible noticia para el Madrid, amortiguada por el bienestar general. Cristiano le sacó brillo a su Bota de Oro, con su cuarto hat-trick del curso; Higuaín no dejó pasar una y Pepe y Sergio Ramos son cemento armado. Esa oleada de entusiasmo y brillantez arrastró a Özil a ratos. Después del descanso volvió a sacar a la superficie su fútbol distinguido tan del gusto del estadio.
El Madrid desarmó a Osasuna con un argumento que paraliza a la presa: la recuperación relámpago del balón. Mendilíbar procuró que su equipo no se encastillara demasiado. La pretensión era resignarse al dominio blanco, pero no al asedio. Y eso exigía enganchar tres o cuatro contragolpes que hiciesen pensar al Madrid. No llegaron y el desánimo de perseguir y perseguir sin lanzar una mano derrumbó al equipo navarro.
El Madrid se echó la muleta a la derecha de Di María y fue construyendo su faena con firmeza y sin prisas. Durante 20 minutos todo quedó en grado de tentativa: una media vuelta fallida de Khedira, al que mejor le ha venido esa mejoría general; un cabezazo flojo de Higuaín; un derechazo mordido de Di María. Pero cuando se acercó la hora del aperitivo el Madrid disparó su apetito.
Di María buscó una y otra vez al novato Satrústegui y acabó sacando una rosca hacia dentro que hizo escala en la coronilla de Cristiano antes de superar a Andrés Fernández. Osasuna aún asomó la cabeza con un empate pícaro. Pepe había salido del campo para que el médico mirase su rodilla y mientras banquillo y futbolistas blancos reclamaban su reingreso, Raúl García sacó con rapidez una falta e Ibrahima salvó la salida de Casillas. Un gol de pasado atlético contra un Madrid al que, en esa jugada, se le pegaron las sábanas.
El Bernabéu entendió que Álvarez Izquierdo toleró de forma inconveniente la picardía navarra y le pilló el 2-1 en plena reclamación. El cabezazo de Pepe ahogó la queja colectiva y la rabia propia. La entrega volvió a ser de Di María, como la del 3-1, que llegaría seis minutos después, aunque Higuaín le dio un trámite más largo. Recibió el pase profundo, recortó y colocó su derechazo lejos del guante izquierdo de Andrés Fernández.
La segunda mitad dejó para el Madrid una muy mala noticia, la lesión de Di María por exceso de celo (forzó demasiado su pierna izquierda para salvar de tacón un intrascendente fuera de banda), y unas cuantas magníficas. Özil firmó veinte minutos estupendos, en los que provocó el penalti y la expulsión de Satrústegui; Cristiano Ronaldo sumó su cuarto hat-trick del curso; Arbeloa se apuntó una asistencia de extremo y otra de mediapunta, dos benditas rarezas; Mourinho pudo juntar a Higuaín y Benzema y el francés dibujó en sus goles, diferentes pero soberbios, que está sobrado de fundamentos e impecable de silueta; debutó Sahin y lo hizo junto a Xabi Alonso, concesión el técnico a las bellas artes; y Coentrao también regaló un tanto para no desmerecer de Marcelo.
Para Osasuna, en cambio, cada noticia fue peor que la anterior. En nueve minutos se tragó tres goles más y se vio desbordado con un equipo que juega por los puntos, por el récord de goles y por mandarle al Barça un mensaje de superpotencia a superpotencia. Un mensaje contundente y amenazador.
Fuente: AS
Di María dio tres goles antes de lesionarse. Cristiano Ronaldo firmó su cuarto hat-trick. Debutó Nuri Sahin. Benzema salió desde el banquillo e hizo dos tantos. Arbeloa regaló otros dos.

El Madrid es infinitamente superior a Osasuna por muy temprano que se levante. Hoy saltó de la cama y liquidó sin piedad al equipo navarro con el fútbol colectivo, de alto mando y sin fisuras que le mantiene en la cima de esta Liga. Di María estableció un tiempo de paso inalcanzable para un Osasuna con excusas (nueve bajas son plomo en la moral y en las piernas) y regaló tres goles antes del descanso (suma once asistencias en diez partidos). Su lesión es una terrible noticia para el Madrid, amortiguada por el bienestar general. Cristiano le sacó brillo a su Bota de Oro, con su cuarto hat-trick del curso; Higuaín no dejó pasar una y Pepe y Sergio Ramos son cemento armado. Esa oleada de entusiasmo y brillantez arrastró a Özil a ratos. Después del descanso volvió a sacar a la superficie su fútbol distinguido tan del gusto del estadio.
El Madrid desarmó a Osasuna con un argumento que paraliza a la presa: la recuperación relámpago del balón. Mendilíbar procuró que su equipo no se encastillara demasiado. La pretensión era resignarse al dominio blanco, pero no al asedio. Y eso exigía enganchar tres o cuatro contragolpes que hiciesen pensar al Madrid. No llegaron y el desánimo de perseguir y perseguir sin lanzar una mano derrumbó al equipo navarro.
El Madrid se echó la muleta a la derecha de Di María y fue construyendo su faena con firmeza y sin prisas. Durante 20 minutos todo quedó en grado de tentativa: una media vuelta fallida de Khedira, al que mejor le ha venido esa mejoría general; un cabezazo flojo de Higuaín; un derechazo mordido de Di María. Pero cuando se acercó la hora del aperitivo el Madrid disparó su apetito.
Di María buscó una y otra vez al novato Satrústegui y acabó sacando una rosca hacia dentro que hizo escala en la coronilla de Cristiano antes de superar a Andrés Fernández. Osasuna aún asomó la cabeza con un empate pícaro. Pepe había salido del campo para que el médico mirase su rodilla y mientras banquillo y futbolistas blancos reclamaban su reingreso, Raúl García sacó con rapidez una falta e Ibrahima salvó la salida de Casillas. Un gol de pasado atlético contra un Madrid al que, en esa jugada, se le pegaron las sábanas.
El Bernabéu entendió que Álvarez Izquierdo toleró de forma inconveniente la picardía navarra y le pilló el 2-1 en plena reclamación. El cabezazo de Pepe ahogó la queja colectiva y la rabia propia. La entrega volvió a ser de Di María, como la del 3-1, que llegaría seis minutos después, aunque Higuaín le dio un trámite más largo. Recibió el pase profundo, recortó y colocó su derechazo lejos del guante izquierdo de Andrés Fernández.
La segunda mitad dejó para el Madrid una muy mala noticia, la lesión de Di María por exceso de celo (forzó demasiado su pierna izquierda para salvar de tacón un intrascendente fuera de banda), y unas cuantas magníficas. Özil firmó veinte minutos estupendos, en los que provocó el penalti y la expulsión de Satrústegui; Cristiano Ronaldo sumó su cuarto hat-trick del curso; Arbeloa se apuntó una asistencia de extremo y otra de mediapunta, dos benditas rarezas; Mourinho pudo juntar a Higuaín y Benzema y el francés dibujó en sus goles, diferentes pero soberbios, que está sobrado de fundamentos e impecable de silueta; debutó Sahin y lo hizo junto a Xabi Alonso, concesión el técnico a las bellas artes; y Coentrao también regaló un tanto para no desmerecer de Marcelo.
Para Osasuna, en cambio, cada noticia fue peor que la anterior. En nueve minutos se tragó tres goles más y se vio desbordado con un equipo que juega por los puntos, por el récord de goles y por mandarle al Barça un mensaje de superpotencia a superpotencia. Un mensaje contundente y amenazador.
Fuente: AS
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 08 Nov 2011, 02:03
#289936

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Madre mia, menudo festín de goles, pobre Osasuna 

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- 08 Nov 2011, 06:31
#289953
La anécdota del partido de las 12:00, no creo que les influyencio demasiado jeje.Buen partido del Real Madrid, no e visto jugar mucho a Nuri Sahin tengo curiosidad por este jugador.
Uldhrued ya sabes gracias por la Info amigo.
Uldhrued ya sabes gracias por la Info amigo.
- 09 Nov 2011, 23:34
#290089
Fenomeno_10 escribió:La anécdota del partido de las 12:00, no creo que les influyencio demasiado jeje.Buen partido del Real Madrid, no e visto jugar mucho a Nuri Sahin tengo curiosidad por este jugador.siguiendo con la costumbre del Madrid y los partidos a las 12, lo ha ganado
Uldhrued ya sabes gracias por la Info amigo.
- 20 Nov 2011, 01:57
#290802
VALENCIA 2 - REAL MADRID 3 | LIGA BBVA
El Madrid gana a las dudas
El Madrid consigue un trabajado triunfo en Mestalla y mantiene el liderato y su ventaja con el Barcelona. Marcaron Benzema, Sergio Ramos y Cristiano. Doblete de Soldado para el Valencia.

El Real Madrid solventó el examen de Valencia mostrando demasiados altibajos. Luciendo todo su esplendor, que es mucho, en el primer tiempo, y sobreviviendo desde el contragolpe en el segundo, cuando cedió el espacio y la iniciativa al rival. Si lo reducimos todo al marcador, el Madrid ganó a los puntos en las dos partes. Si vamos más allá, las dudas se imponen a las certezas. Unas dudas provocadas por el propio Madrid, quien mientras quiso llevar la iniciativa fue dominador claro de un encuentro intenso, como todos los protagonizados por estos dos equipos. Hubo más sangre caliente que lucidez, más roces de tacos que sutileza en los pases.
Lo pasó mal el Madrid cuando bajó la intensidad de su presión, se replegó en su campo y entregó al balón al Valencia, que hasta entonces había sido incapaz de recuperarlo por sus propios medios. Si sacó la cabeza para respirar cuando el partido empezaba a ahogarle fue gracias a una acción a balón parado, al contragolpe y a Casillas, la medicina que nunca falla.
Mientras estuvo centrado y llevó la iniciativa, el Madrid fue el dueño del choque. Se vio entonces a un equipo serio, bien estructurado y ordenado, fue ese conjunto que somete a sus rivales a partir de una presión intensa e inteligente que esta vez ahogó al Valencia como antes hizo con otros. El Madrid mostró un altísimo nivel en el primer tiempo, con el Valencia incapaz de seguirle el ritmo.
Despejó el camino hacia la victoria Benzema, que mejoró un buen pase de Xabi Alonso con un control formidable y un remate de volea excepcional. La superioridad del Madrid en la primera parte fue incuestionable y comenzó a sufrir en la segunda a partir del cambio de Albiol por Arbeloa, que originó un desequilibrio en el lateral derecho del Madrid, que se equivocó al ceder la iniciativa al Valencia, quien por un momento se creyó en condiciones de discutirle el triunfo. Lo solucionaron Ramos, otra vez sobresaliente en el centro de la defensa, y Cristiano. Ramos cabeceó a gol un córner sacado por Özil y Cristiano, al contragolpe, aprovechó una mala salida de Diego Alves para cerrar la cuenta del Madrid.
A los dos goles respondió Soldado, el segundo después de un error tremendo de Marcelo, que se confió en exceso y de forma irresponsable para permitir a Pablo Hernández llegar hasta el balón y cedérselo a Soldado para que marcara.
En ese tiroteo en el que se convirtió el final del encuentro hubo de todo. Goles, protestas, una buena intervención de Casillas que terminó con el balón en el larguero y un penalti reclamado por el Valencia por una mano que no existió de Higuaín. Tumbado en el suelo, el argentino despejó el balón con el pecho. Casi todo lo que se vio al final lo protagonizó el Valencia, con el Madrid resistiendo hasta la victoria.
Mourinho nos refrescó la memoria en Mestalla y nos recordó que cuando se enfrenta a un rival importante, con el potencial suficiente para hacérselo pasar mal, el trivote florece en su centro del campo. Xabi Alonso, el verdadero mariscal de este Madrid, apareció escoltado por Lass y Khedira, que se mostraron más sueltos, descarados y atrevidos que de costumbre. Otra cosa es que cuando pisaran el área rival, en especial el alemán, se les hiciera de noche. Este trío se mostró mucho más activo, intenso e inteligente que el formado por Tino Costa, Albelda y Parejo, intermitentes, irregulares y que no dieron ninguna consistencia al Valencia. Ni frenaron al Madrid, ni construyeron juego suficiente para estar a la altura del rival.
Si miramos al marcador, la resistencia del Valencia en el primer tiempo duró 20 minutos, pero si nos fijamos en el juego, la oposición duró mucho menos. El partido empezó con un disparo de Tino Costa, que aprovechó ese aire distraído con el que salió el Madrid para mandar un aviso que no fue otra cosa que fuegos artificiales. Respondió el Madrid con el gol de Benzema para convertir el resto del primer tiempo en una plácida cuesta abajo en la que sobresalió el delantero francés, muy activo, apareciendo por todo el ataque y asociándose con todos sus compañeros. Receptor ideal de los pases largos de Xabi Alonso y la mejor pareja de Cristiano.
Después de pasar por los vestuarios el choque se inclinó del lado del Valencia, como ya ha quedado apuntado, y todos los esfuerzos que había empleado antes el Madrid en jugar los dedicó entonces a resistir las acometidas rivales. Supo resistir y sobrevivió, entre dudas y dificultades.
También quiso poner su firma al partido el árbitro Fernando Teixeira Vitienes, quien desenfundó con rapidez. Exageró al mostrar algunas tarjetas y se mostró tímido sin motivo cuando decidió ahorrase otras.
Fuente: AS
El Madrid gana a las dudas
El Madrid consigue un trabajado triunfo en Mestalla y mantiene el liderato y su ventaja con el Barcelona. Marcaron Benzema, Sergio Ramos y Cristiano. Doblete de Soldado para el Valencia.

El Real Madrid solventó el examen de Valencia mostrando demasiados altibajos. Luciendo todo su esplendor, que es mucho, en el primer tiempo, y sobreviviendo desde el contragolpe en el segundo, cuando cedió el espacio y la iniciativa al rival. Si lo reducimos todo al marcador, el Madrid ganó a los puntos en las dos partes. Si vamos más allá, las dudas se imponen a las certezas. Unas dudas provocadas por el propio Madrid, quien mientras quiso llevar la iniciativa fue dominador claro de un encuentro intenso, como todos los protagonizados por estos dos equipos. Hubo más sangre caliente que lucidez, más roces de tacos que sutileza en los pases.
Lo pasó mal el Madrid cuando bajó la intensidad de su presión, se replegó en su campo y entregó al balón al Valencia, que hasta entonces había sido incapaz de recuperarlo por sus propios medios. Si sacó la cabeza para respirar cuando el partido empezaba a ahogarle fue gracias a una acción a balón parado, al contragolpe y a Casillas, la medicina que nunca falla.
Mientras estuvo centrado y llevó la iniciativa, el Madrid fue el dueño del choque. Se vio entonces a un equipo serio, bien estructurado y ordenado, fue ese conjunto que somete a sus rivales a partir de una presión intensa e inteligente que esta vez ahogó al Valencia como antes hizo con otros. El Madrid mostró un altísimo nivel en el primer tiempo, con el Valencia incapaz de seguirle el ritmo.
Despejó el camino hacia la victoria Benzema, que mejoró un buen pase de Xabi Alonso con un control formidable y un remate de volea excepcional. La superioridad del Madrid en la primera parte fue incuestionable y comenzó a sufrir en la segunda a partir del cambio de Albiol por Arbeloa, que originó un desequilibrio en el lateral derecho del Madrid, que se equivocó al ceder la iniciativa al Valencia, quien por un momento se creyó en condiciones de discutirle el triunfo. Lo solucionaron Ramos, otra vez sobresaliente en el centro de la defensa, y Cristiano. Ramos cabeceó a gol un córner sacado por Özil y Cristiano, al contragolpe, aprovechó una mala salida de Diego Alves para cerrar la cuenta del Madrid.
A los dos goles respondió Soldado, el segundo después de un error tremendo de Marcelo, que se confió en exceso y de forma irresponsable para permitir a Pablo Hernández llegar hasta el balón y cedérselo a Soldado para que marcara.
En ese tiroteo en el que se convirtió el final del encuentro hubo de todo. Goles, protestas, una buena intervención de Casillas que terminó con el balón en el larguero y un penalti reclamado por el Valencia por una mano que no existió de Higuaín. Tumbado en el suelo, el argentino despejó el balón con el pecho. Casi todo lo que se vio al final lo protagonizó el Valencia, con el Madrid resistiendo hasta la victoria.
Mourinho nos refrescó la memoria en Mestalla y nos recordó que cuando se enfrenta a un rival importante, con el potencial suficiente para hacérselo pasar mal, el trivote florece en su centro del campo. Xabi Alonso, el verdadero mariscal de este Madrid, apareció escoltado por Lass y Khedira, que se mostraron más sueltos, descarados y atrevidos que de costumbre. Otra cosa es que cuando pisaran el área rival, en especial el alemán, se les hiciera de noche. Este trío se mostró mucho más activo, intenso e inteligente que el formado por Tino Costa, Albelda y Parejo, intermitentes, irregulares y que no dieron ninguna consistencia al Valencia. Ni frenaron al Madrid, ni construyeron juego suficiente para estar a la altura del rival.
Si miramos al marcador, la resistencia del Valencia en el primer tiempo duró 20 minutos, pero si nos fijamos en el juego, la oposición duró mucho menos. El partido empezó con un disparo de Tino Costa, que aprovechó ese aire distraído con el que salió el Madrid para mandar un aviso que no fue otra cosa que fuegos artificiales. Respondió el Madrid con el gol de Benzema para convertir el resto del primer tiempo en una plácida cuesta abajo en la que sobresalió el delantero francés, muy activo, apareciendo por todo el ataque y asociándose con todos sus compañeros. Receptor ideal de los pases largos de Xabi Alonso y la mejor pareja de Cristiano.
Después de pasar por los vestuarios el choque se inclinó del lado del Valencia, como ya ha quedado apuntado, y todos los esfuerzos que había empleado antes el Madrid en jugar los dedicó entonces a resistir las acometidas rivales. Supo resistir y sobrevivió, entre dudas y dificultades.
También quiso poner su firma al partido el árbitro Fernando Teixeira Vitienes, quien desenfundó con rapidez. Exageró al mostrar algunas tarjetas y se mostró tímido sin motivo cuando decidió ahorrase otras.
Fuente: AS
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- 20 Nov 2011, 14:01
#290845

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Menudo partidazo, la verdad que los 20 primeros minutos de la segunda parte fueron muy guarros pero no veas que emoción dios.

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- 22 Nov 2011, 17:25
#291075
El Madrid a tope de amarillas. Ninguna jugada polémica ni con amarilla para Pepe "el carnicero"
- 23 Nov 2011, 00:39
#291111
En el Madrid de Benzema no se pone el sol
Sin Casillas ni Cristiano, despedazó al Dinamo. Soberbio el francés, con dos goles, magníficamente acompañado por Callejón, Higuaín y Özil. Gustó Sahin. El Madrid ya es primero.

Fue un festival sin partido; la exhibición de uno, el Madrid, a costa de la condición de oyente del otro, el Dinamo. La composición final habla magníficamente de la madurez del equipo de Mourinho, resistente a los cambios y permeable a los refuerzos (Coentrao, Sahin, Callejón), y no tanto de la competición. Al Dinamo, desprovisto del apoyo de su público y de los tornillazos que le consintieron en Croacia, le cae gigantesca la competición. Y el Madrid, primero de grupo sin esperar a la última jornada, ya está definitivamente convencido de que Cristiano es una puerta importante (la puerta grande muchas tardes) pero no la única a la que llamar.
Intuyó Mourinho la sencillez del partido y a la hora de construir un Madrid híbrido (sin Casillas, Pepe ni Cristiano) le dio gusto al público: Sahin y Xabi Alonso juntos; Benzema e Higuaín, también; Varane de nuevo en el escaparate, y Callejón para salvar la imagen de marca de la cantera. Sin trivote, ni triángulo de presión, según lo expliquen los periodistas o lo edulcore el entrenador. Y por encima de todos Özil. No se conoce mejor tratamiento de rehabilitación para un futbolista que insistir con él en los peores momentos y premiarle, además, con el papel que borda. Definitivamente es jugador con partidos punta y partidos valle, sin un comportamiento uniforme, pero en su mejor versión, la de esta noche, resulta un diez poderoso, con jerarquía, el mejor en este imperio donde lleva mes y pico sin ponerse el sol.
Benzema e Higuaín
El espíritu emprendedor de Özil tuvo un efecto devastador. En veinte minutos no quedaba piedra sobre piedra en el Dinamo. Cuatro goles encajó: dos los dio el alemán y otro lo marcó. Y Benzema, vencido a la izquierda, para hacerle sitio en vanguardia a Higuaín, fue el futbolista con burbujas que tanto le ha costado fabricar a Mourinho. Marcó el primero y el sexto, regaló el segundo, participó y remató. No se le recuerda un partido en que se sintiera tan importante en el Madrid. Y obligó a Higuaín a meter otro tanto soberbio, como su actuación general, con recorte y remate picado, para mantener la pelea. Ese convencimiento de que en las grandes citas sólo cabrá uno mantiene a ambos con las orejas tiesas, a beneficio del Madrid.
También dejó el partido la sensación de que Lass es púgil para varios pesos: está a la altura de Khedira como mediocentro y resultó hiperactivo y atrevido como Arbeloa de lateral. Preparó el 3-0. Casi siempre está por encima de su reputación. Y por esta alfombra roja desfiló Sahin con cierta gracia, haciendo kilómetros para cuando crezca la exigencia. Gustaron su estampa torera y algún muletazo de izquierda.
Los cambios
Luego se durmió el partido. El Madrid metió cuatro goles en los cinco primeros disparos y se calmó después, pensando en el derbi, en el clásico y hasta en las compras navideñas. Aquel hambre inicial no podía ser eterno. En la segunda mitad refrescó aún más el equipo Mourinho con Albiol, Granero y Altintop para evitarle castigo a tres puntales (Ramos, Granero y Altintop). Tres cambios con 45 minutos por delante, prueba inequívoca de que aquello ya no era un partido de Champions.
Aún así volvió a marcar Callejón y lanzó después una vaselina que le sacó Kelava. Dos detalles más para engrandecer su noche y presentar una propuesta seria al técnico. Mourinho no se subió a lomos de cualquiera en Valencia. Y repitió Benzema, en entrega en bandeja de Higuaín, que la competencia no está reñida con la colaboración. Después firmó una tijera que él mismo se cocinó y que tocó el larguero. Beqiraj y Tomecak evitaron el set en blanco y la posibilidad de que el Madrid acabara inmaculado la liguilla. Nadie, salvo Adán, se detuvo a lamentarlo.
Fuente: AS
Sin Casillas ni Cristiano, despedazó al Dinamo. Soberbio el francés, con dos goles, magníficamente acompañado por Callejón, Higuaín y Özil. Gustó Sahin. El Madrid ya es primero.

Fue un festival sin partido; la exhibición de uno, el Madrid, a costa de la condición de oyente del otro, el Dinamo. La composición final habla magníficamente de la madurez del equipo de Mourinho, resistente a los cambios y permeable a los refuerzos (Coentrao, Sahin, Callejón), y no tanto de la competición. Al Dinamo, desprovisto del apoyo de su público y de los tornillazos que le consintieron en Croacia, le cae gigantesca la competición. Y el Madrid, primero de grupo sin esperar a la última jornada, ya está definitivamente convencido de que Cristiano es una puerta importante (la puerta grande muchas tardes) pero no la única a la que llamar.
Intuyó Mourinho la sencillez del partido y a la hora de construir un Madrid híbrido (sin Casillas, Pepe ni Cristiano) le dio gusto al público: Sahin y Xabi Alonso juntos; Benzema e Higuaín, también; Varane de nuevo en el escaparate, y Callejón para salvar la imagen de marca de la cantera. Sin trivote, ni triángulo de presión, según lo expliquen los periodistas o lo edulcore el entrenador. Y por encima de todos Özil. No se conoce mejor tratamiento de rehabilitación para un futbolista que insistir con él en los peores momentos y premiarle, además, con el papel que borda. Definitivamente es jugador con partidos punta y partidos valle, sin un comportamiento uniforme, pero en su mejor versión, la de esta noche, resulta un diez poderoso, con jerarquía, el mejor en este imperio donde lleva mes y pico sin ponerse el sol.
Benzema e Higuaín
El espíritu emprendedor de Özil tuvo un efecto devastador. En veinte minutos no quedaba piedra sobre piedra en el Dinamo. Cuatro goles encajó: dos los dio el alemán y otro lo marcó. Y Benzema, vencido a la izquierda, para hacerle sitio en vanguardia a Higuaín, fue el futbolista con burbujas que tanto le ha costado fabricar a Mourinho. Marcó el primero y el sexto, regaló el segundo, participó y remató. No se le recuerda un partido en que se sintiera tan importante en el Madrid. Y obligó a Higuaín a meter otro tanto soberbio, como su actuación general, con recorte y remate picado, para mantener la pelea. Ese convencimiento de que en las grandes citas sólo cabrá uno mantiene a ambos con las orejas tiesas, a beneficio del Madrid.
También dejó el partido la sensación de que Lass es púgil para varios pesos: está a la altura de Khedira como mediocentro y resultó hiperactivo y atrevido como Arbeloa de lateral. Preparó el 3-0. Casi siempre está por encima de su reputación. Y por esta alfombra roja desfiló Sahin con cierta gracia, haciendo kilómetros para cuando crezca la exigencia. Gustaron su estampa torera y algún muletazo de izquierda.
Los cambios
Luego se durmió el partido. El Madrid metió cuatro goles en los cinco primeros disparos y se calmó después, pensando en el derbi, en el clásico y hasta en las compras navideñas. Aquel hambre inicial no podía ser eterno. En la segunda mitad refrescó aún más el equipo Mourinho con Albiol, Granero y Altintop para evitarle castigo a tres puntales (Ramos, Granero y Altintop). Tres cambios con 45 minutos por delante, prueba inequívoca de que aquello ya no era un partido de Champions.
Aún así volvió a marcar Callejón y lanzó después una vaselina que le sacó Kelava. Dos detalles más para engrandecer su noche y presentar una propuesta seria al técnico. Mourinho no se subió a lomos de cualquiera en Valencia. Y repitió Benzema, en entrega en bandeja de Higuaín, que la competencia no está reñida con la colaboración. Después firmó una tijera que él mismo se cocinó y que tocó el larguero. Beqiraj y Tomecak evitaron el set en blanco y la posibilidad de que el Madrid acabara inmaculado la liguilla. Nadie, salvo Adán, se detuvo a lamentarlo.
Fuente: AS
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