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Moderador: Moderadores

Por Laura.B.P
#303731
El Comité de Competición quita la roja al rayista 'Michu'

"Michu" fue expulsado en el pasado Rayo Vallecano - Real Madrid
El Comité deja sin efecto la tarjeta roja por la acción de "Michu" con Khedira

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El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), en su reunión de este jueves ha decidido dejar sin efectos disciplinarios la cartulina roja mostrada el pasado domingo al jugador del Rayo Vallecano, Miguel Pérez Cuesta "Michu", por la entrada que realizó al madridista Sami Khedira.

Una entrada que no fue
"Michu" fue expulsado en el minuto 88 del partido Rayo Vallecano-Real Madrid, de la vigésima quinta jornada de la Primera división, disputado el pasado domingo, por "entrar con el pie en plancha por detrás a un contrario no estando el balón a distancia de ser jugado, derribándole", según figuró en el acta arbitral el colegiado, Fernández Borbalán.

El Rayo Vallecano presentó las pertinentes alegaciones, aportando una prueba de vídeo con imágenes de las que se desprende que Michu "contacta con el balón y por tanto estaba a distancia de ser jugado, sin que su acción sea constitutiva del supuesto sancionado". Lo que ha sido acogido por el Comité de Competición.

En su momento, el técnico manifestó: "El Comité tiene que entrar de oficio porque ("Michu") toca limpiamente la pelota. El árbitro ha sacado el revolver enseguida. El jugador protestaba que no era falta y se ha encontrado con la roja. A ver apelación si pone la verdad encima de la mesa".

Se atiende así la petición que realizó el entrenador rayista, José Ramón Sandoval, al término del encuentro en el que su equipo perdió por 0-1 ante el Real Madrid, por una genialidad de Cristiano Ronaldo, y tras un polémico arbitraje del árbitro del colegio andaluz.

Fuente

P.D.
No sabia si ponerlo aqui o que ^^
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Por kurco
#303839
Menos mal que el Comité ha rectificado, dicen que rectificar es de sabios, y el pobre Michu no se merecía esa sanción. Como siempre el Madrid con su fortuna particular, no creo que exista un equipo con más suerte que éste :silbido: :silbido: . Tampoco entiendo cómo no pudieron ser expulsados Pepe y Ramos :retard: :retard:
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Por Uldhrued
#304377
LIGA BBVA | REAL MADRID 5 - ESPANYOL 0
Ya no falta nada ni nadie

Doblete de Higuaín y exhibición de Kaká. Cristiano marcó su gol 30. Khedira también mojó. El Espanyol, flojo en defensa, no fue rival para el Madrid.

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Higuaín estaba en duda y Kaká lo viene estando desde que llegó. A uno le pesa la comparación y al otro el precio. La coincidencia es su respuesta a la confianza. Ayer la tuvieron y ayer coincidieron: doblete y asistencia para Higuaín y un gol y dos asistencias para Kaká. El Bernabéu feliz (sólo faltó el gol de Morata) y el Espanyol no tanto.

Diremos, para empezar, que el Madrid puso lo mejor de sí mismo y Pochettino, hombre carismático y respetabilísimo, lo peor. Su planteamiento estuvo cargado de buenas intenciones y de malas ideas. Se expuso de forma temeraria al adelantar la defensa y se terminó de condenar cuando ordenó sacar el balón desde atrás, al estilo Barça. Hay que estar muy dotado para pretender algo así y hasta el Barcelona pasa apuros cuando el Madrid está enfrente y adelanta las líneas. Ni qué decir el Espanyol.

El anfitrión, que arrancó entre bostezos, no tardó en advertir que aquello era una mina. Un equipo tan veloz y tan dinámico en los desmarques, con tan buenos pasadores (Özil, Özil, Özil), interpreta los espacios como una invitación al amor. Para colmo, el Espanyol no mordía. Se comportaba como si aceptara el intercambio de golpes, como si dispusiera de un arma secreta o de un gancho demoledor. Nada se le vio, ni puño ni cañón.

El primer gol llegó por acoso. Los atacantes del Madrid agobiaron a la defensa y Raúl Rodríguez entró en pánico. Regaló la pelota y propició una jugada fulminante, de pases rapidísimos y ejecución inmisericorde. Trigésimo gol de Cristiano.

Cabía la posibilidad de que el golpe liberara al Espanyol, pero tampoco era eso. Verdú no era Verdú, sino un familiar lejano, Weiss no abría brecha y Coutinho tardó 20 minutos en tocar el balón. A partir de entonces se manifestó de forma intermitente: un buen tiro, un pase fino, algo de bisutería. No era mucho, pero siempre pareció la opción más peligrosa de su equipo... si exceptuamos a Carvalho.

El central exploró los movedizos terrenos de la tragicomedia. Lento y rígido, retrasó un par de balones que fueron sustos para Casillas y objetos de burla para el Bernabéu. Mourinho le ahorró la agonía y lo sentó al descanso. Esa decisión dejó bien al entrenador y algo peor al mánager general.

Por fin.
Khedira marcó el segundo gol como imaginamos que siempre sería, como si jugara con la selección alemana, irrumpiendo desde atrás con casco prusiano. Para terminar de sentirse como en casa, el pase se lo dio Özil (18 asistencias). Nunca es tarde para volver, ni siquiera para empezar.

Pochettino culpó a Coutinho y Álvaro y los dejó en el vestuario. Por jóvenes, se supone. Entraron Baena y Sergio García. También Varane. Y cayeron tres más.

Hasta ese instante, Kaká había estado bien, pero sin pasarse. En parecido registro se movía Higuaín, colaborador pero negado ante el gol. En la segunda mitad se descorcharon y dejaron dedicatoria: para los que dudan.

Higuaín culminó una asistencia de Kaká para hacer el 3-0. El cuarto lo marcó Kaká por insistencia y calidad. Indagó en el área hasta encontrar una luz, chutó con sutileza y el balón entró dando las vueltas justas para llegar a la portería. El quinto repitió protagonistas: asistencia de Kaká y chutazo de Higuaín.

El Bernabéu despidió con una sentida ovación al argentino, porque lo estima más que ciertos jefes y algunos críticos. Son cinco años ya. Sin una extravagancia y con muchos más goles de los que recuerdan los prejuiciosos (16 en esta Liga). Hay delanteros más bonitos, pero no mejores.

De Kaká irritan los desmayos, pero sin ellos es el novio de América. Su única amortización es jugar y cuanto más juega mejor resulta. Con el gol que valga la Décima quedará en paz. O casi.

El duro
Forlín
En un partido de guante blanco, fue el que más faltas hizo (cuatro). Vio la amarilla por un agarrón a Kaká (55').
El dandy
Kaká
Creativo, luchador, elegante, marcó un gol y dio dos asistencias, la del 5-0 tras una cola de vaca. Brillante.
¡Vaya día!
Raúl Rguez.
Un error suyo propició la jugada del 1-0. Se vio superado en todo momento y fue sustituido en el minuto 60.
El crack
Higuaín
Recuperó la sonrisa y el gol. Marcó dos, pudo hacer alguno más, y dio una asistencia. Estuvo enorme.

Fuente: AS
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Por Uldhrued
#305085
BETIS 2 - REAL MADRID 3
'Musho' Betis, más Cristiano

Dos goles del portugués acaban con un gran rival. Molina y Jefferson, goleadores locales. Higuaín volvió a mojar en un partidazo. Más polémica por manos de Alonso y ¿Ramos?

Si el Madrid salió vivo de Vallecas y no se dejó ningún punto en el Villamarín, no insistan los optimistas ni se fustiguen los incrédulos. No habrá Liga. Sobre todo debido a que el equipo de Mourinho tiene una fe de hierro y porque Cristiano se ha empeñado en batir cuantos récords se ponga por montera. Aunque no hay que olvidar que, además, y por si fuera poco, ahora el juicio arbitral le sonríe ante la duda y deja de incordiar como antaño. Esta vez, ante el Betis, el Madrid vio peligrar como nunca su renta en el campeonato. Sin embargo, la capacidad de respuesta a los goles encajados por Molina y Jefferson el dejan el horizonte más que despejado. Un partido menos. Otros susto superado.

El Betis hizo un partido para enmarcar, con sorprendente matrícula de honor de salida. Porque hincarle el diente a este Madrid, fresco y sin estar mermado, tiene más mérito del que parece. Mel supo neutralizar la peligrosa contra del enemigo, así como su escalofriante y ya conocida salida por banda izquierda. Cuando cambió, lo estropeó. Su plan era innegociable para comenzar a avanzar, aunque casi le costara la salud a Inirey, un pulmón inagotable. La estrategia hizo brillar en la elaboración a Beñat y Salva Sevilla, y convirtió en héroe a Jefferson Montero durante muchos minutos. Primero porque al emparejarse con Marcelo permitió que el Betis mostrara el carril opuesto a Arbeloa, que sabe defender mejor que atacar, y segundo porque sus exitosas galopadas desnudaron las pocas pero grandes debilidades de su marcador.

El Betis no hizo sólo esto a la perfección. Además supo agobiar a Xabi Alonso para ofrecer más libertad a Khedira, forzando así al Madrid a jugar demasiado directo durante el primer tiempo. por eso tuvo que estrujarse el cerebro en busca de soluciones. Éstas sólo podían llegar conectando como plan recurrente con Özil, esperar también a que el Betis se gustara y saliera al ataque emocionado en busca de más halagos, y aguardar a que apareciera el cansancio. Todas las premisas se dieron y por ellas llegaron los goles y las ocasiones.

Toma y daca

Primero dio el Betis. La acción se inició en una pérdida de Marcelo en campo contrario y se aceleró en una subida repleta de fe de Nacho. Su centro al borde del área fue amortiguado por Rubén Castro con maestría y con la ayuda divina de un codo. El control fue tan involuntario como determinante para poder asistir a Molina, que en boca de gol superó a Casillas y nos recordó por momentos que había Liga. El Madrid se dividió en protestantes y valientes. Unos pocos insistieron en la mano, pero la mayoría, Mourinho incluido, prefirió seguir con el juego de inmediato para subsanar el entuerto cuanto antes. El portugués sabe lo que hacía. Media hora después, Xabi Alonso cometió una mano sin querer dentro de su área que se quedó sin señalar. Lo de Ramos, lo dejo para expertos...

Quince minutos bastaron para recuperar el botín perdido. El Madrid, como el partido exigía, dejó salir al Betis en busca de un premio mayor. En una perdida en medio campo, Özil conectó con la carrera de Higuaín al espacio y el argentino, que había dejado atrás a Casado, metió el misil por donde nadie lo esperaba. El empate era mucho premio para el juego desplegado por el Madrid y excesivo castigo para el atrevimiento del Betis. Sin embargo, nadie había disparado más entre los tres palos que los goleadores.

El Betis pudo desfallecer moralmente, pero eligió dar más guerra. Salva Sevilla quiso el balón como nunca y Jefferson encaró a Marcelo hasta confundir su cara sonrojada con la indumentaria que lucía. Con tanto descaro, el Betis abordó mucho más al Madrid que varios equipos juntos en toda la Liga. Castro probó con una rosca y después Salva Sevilla estrelló una falta en el larguero. El Madrid no estaba contestando con su juego habitual, quizás porque echaba de menos más metros a la espalda rival para recorrer. Sin embargo, respondió con varios zarpazos. Uno de Kaká, otro del 'Pipita' y uno más de Cristiano, que para los que no lo creían en ese minuto 42, estaba jugando.

Más goles y polémica

Llegado un descanso merecido, el regreso del fútbol trajo cinco minutos de pausa. Ambos equipos tantearon sus nuevos planes. Pero no hubo sorpresas, salvo el error de Mel de cambiar a Jefferson de banda. Sin querer, el Betis no se mostró tan ágil con el ecuatoriano en la izquierda, a la vez que espoleó el juego del Madrid por el carril de Marcelo. Con dos equipos con tanta hambre, el título del segundo tiempo era tan demoledor como el del primer tiempo: 'sal que te mato'. Y no era una amenaza. Otra alegría del Betis trajo otro gol del Madrid. La suerte fue importante, la subida libertaria de Marcelo determinante y la aparición de Cristiano en el área pequeña, decisiva.

La escena pareció desembocar en otro adversario del Madrid que muere en la orilla. Pero la calidad de este Betis no le permite rendirse tan pronto. Máxime cuando cuenta con la raza de Jefferson Montero, un extremo de los que quedan pocos. El ex del Villarreal avisó con un par de arrancadas. Hasta que a la salida de un córner mal despejado por Arbeloa, mandó un trallazo a las mallas con tanto genio como colocación.

El partido alternó desde entonces las dos áreas, utilizando el medio campo como mero y obligado transito. El escenario era el ideal para Cristiano. Metros por recorrer, físicos que comparar y objetivos por cumplir. Conseguida ya la apuesta de marcar al último rival que le faltaba, tocaba hacer historia en cuanto a victorias a domicilio. Su aparición llegó tras un córner cabeceado por Ramos y empujado por el insaciable portugués. Al final, con el Betis volcado, llegó la acción de Ramos cuya pinta apunta más al penalti que al despeje. Una jugada que dejará otra vez el partido en segundo plano pero que no hará olvidar el partidazo de este atractivo Betis ni la inquebrantable solidez del Madrid y un goleador de época.

Fuente: AS
Por colchoneros9
#305087
Valencia, Getafe, Betis.. ¿El próximo el Atlético? Es difícil marcar cuando el rival juega con dos porteros por no hablar de los robos a Rayo, Levante etc..
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Por Uldhrued
#305337
REAL MADRID 4 -CSKA MOSCÚ 1
Última concesión al relax

El Madrid vence sin brillo y con sustos gracias a su tridente ofensivo. Higuaín abrió la lata, Cristiano hizo doblete y Benzema lució. Xabi vio una amarilla y se perderá la ida de cuartos.

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El Madrid ya está en cuartos. Y que nadie le reste méritos ni críticas. No se llega a estas cimas por el escudo o la dinastía ni se permitirá una coronación con tanta desconcentración. El rival, modesto pero no inocente, le dejó helado en Moscú y pudo convertirle en piedra por su salida en el Bernabéu. Por eso, la reacción tan contundente a las adversidades que se le presentaron es, a la vez, preocupante, digna de alabar por los devotos y necesaria de anotar para los rivales. El oportunismo de Higuaín y otra bomba racimo de Cristiano pasaron página a unos primeros veinte minutos igual de malos que muchos vividos en Vallecas o el Villamarín. Eso sí, la victoria, redondeada por dos genialidades de Benzema, deja al 'Pipita'en la 'pole-position' de cualquier ataque futuro, anuncia un tridente en plena forma, confirma la recuperación de Kaká y corrobora la firmeza de este Madrid. Que no es poco a estas alturas.

Sin embargo, el juego no tuvo bordados como se esperaba y el equipo se tambaleó demasiado en defensa. Algo que enfadó a más de uno, con libreta o bufandas. De hecho, el Madrid jamás halló continuidad en su juego y aireó alguna laguna que otro enemigo hubiera convertido en océano. Ramos y Pepe sufrieron para parar a Musa y atar a Doumbia. Y, sobre todo, los mediocentros se vieron incapaces de dominar el tiempo y las circunstancias. De ahí que Xabi Alonso no pudiera evitar la amarilla que le priva de la ida de cuartos ni que Casillas pudiera evitar un gol ruso y varios sustos. El pase a cuartos, por las formas, no se celebrará por todo lo alto. No procede. Más se festejará el sorteo del viernes. Otro adversario, con muchos más galones, forzará a desempolvar el repertorio. Ya se sabe. Ya se ha visto.

Una salida inesperada

El 4-1 es justo. Y aun así, la taquicardia del primer tiempo aún dura en el madridismo. Nadie esperaba un rival tan atrevido. Por mucho blaugrana que luciera. El CSKA fue a buscar al Madrid desde en el primer tiempo con valentía, hasta el punto de que taponó su salida desde atrás con suma facilidad por asfixia y llegó a susurrar a Casillas hasta en tres ocasiones. Luego decayó. Fueron veinte minutos pero parecieron 20 años. Rivales igual de modestos ya dieron más de un disgusto antaño en Europa. Doumbia de partida y Musa más tarde sorprendieron a la defensa blanca, silenciaron el Bernabéu e inquietaron a Mourinho. Hasta que Özil se desperezó y encontró huecos que ocupar junto a rivales para desbordar. Gracias a su talento, la película mutó de suspense a otro musical. El CSKA se quedó en gaseosa y el Madrid, una vez más, alardeó de pólvora.

La primera acción del alemán ya habrá caído en el olvido a estas alturas. Sin embargo, en su momento pudo ser clave. Ignashevich le empujó dentro del área con tanta suavidad como inocencia. Pudo ser penalti. Pero no fue. La acción a debate, al menos sirvió para agitar al Madrid y recordarle que la Champions exige el máximo siempre y no de vez en cuando, como la Liga. Cristiano, Kaká e Higuaín se contagiaron del espíritu de Özil a la vez que Xabi Alonso comenzó a mover a sus compañeros como si fueran marionetas. El CSKA intuía que se le venía encima un vendaval. Acertó. Tuvo que ceder metros y, sobre todo, el protagonismo. La calidad manda, aunque sólo sea a trompicones.

Cristiano intentó acaparar los focos con una par de arrancadas. Sin embargo fue Kaká el que más voluntad y acierto demostró. Primero con un disparo desde la frontal y luego con un pase magistral a Higuaín que el argentino no desaprovechó a puerta vacía. El 'Pipita' no sólo encarrilaba el pase. Además, reivindicaba su valía con Benzema a la vuelta de la esquina. La jugada se originó cuando menos se esperaba, pues fue Khedira, casi de espaldas y con la zurda, quien encontró la rendija en el área. Después, Marcelo pudo copiar la acción y sentenciar. Tropezó en mala hora.

Más goles que juego

La segunda mitad trajo mejores noticias en forma de goles. Una realidad que no habla de grandes sensaciones. Cristiano se encontró con el segundo gol con una cantada de Chepchugov. La fuerza del misil le exculparía de no ser por la mantequilla de sus manos. El Madrid se encontraba aliviado. Tanto que Cristiano se permitió ceder alguna que otra falta y Mourinho introducir varios cambios que ansía y le dan miedo.

Se marchó Higuaín para coger confianza y entró Benzema para recuperar sensaciones. El francés marcó el tercero en su primera intervención y regaló el cuarto a Cristiano en su despedida. Su reaparición abortó cualquier intención de revolución por parte del CSKA, que dio otros avisos, con gol incluido, más por el decaimiento madridista que por su fe en la remontada. Tosic dejó la perla del partido con un regate repleto de arte a Pepe y con un zapatazo cargado de rabia. Fue un buen final para su equipo, la última concesión al relax para el Madrid y el primer minuto de lo que se aproxima: la hora de la verdad.

Fuente: AS
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Por Uldhrued
#305761
REAL MADRID 1 - MÁLAGA 1 | LIGA BBVA
Cazorla silencia el Bernabéu

Un golazo de falta del internacional en el tiempo añadido le dio al Málaga el empate. Los andaluces mandaron al principio y al final. Benzema había hecho el 1-0. El Barça, a ocho puntos.

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Real Madrid y Málaga regalaron un encuentro de esos que se disfrutan de principio a fin, agotador por el ritmo al que se vivió, por ese continuo ir y venir. En un partido intenso y emocionante hasta el final, los dos pusieron las cartas boca arriba de inicio y se dispusieron a resolver el duelo a campo abierto, pero en vez de intercambiar golpes se retaron con un pincel en la mano para dibujar sobre el césped una respuesta a las obras pintadas por el rival.

Entre los dos crearon una obra preciosa, de esas que entra por los ojos y uno nunca se cansa de disfrutar. Hasta casi el final, la diferencia no había estado ni en el trazo, ni en los colores elegidos, fue simplemente en la habilidad para poner la firma. Y ese arte, pocos lo dominan como el Madrid. El Málaga puso la música durante la mayor parte de la velada y el Madrid, más pragmático, se dispuso a cobrar los derechos de autor. Se vio con el dinero en el bolsillo, con los tres puntos ganados, hasta que en el tiempo añadido apareció Cazorla para transformar una falta de forma magistral y cerrar así un duelo de altos vuelos.

Al Madrid, que ya no parece tan fresco físicamente, le abandonó esta vez la pegada, ese golpe demoledor con el que tumba rivales y gana partidos. El alto rendimiento ofrecido por Cristiano y Benzema no fue suficiente. Como tampoco estuvieron de su lado las decisiones del árbitro, Ayza Gámez, que no señaló un penalti de Camacho a Marcelo cuando en el marcador mandaba el 1-0.

El Madrid apareció de inicio con ese aire distraído que le ha invadido de repente, extrañamente desaliñado y como si el inicio del partido le hubiera encontrado a medio vestir. Nunca estuvo a gusto, como si sus jugadores tuvieran las botas cambiadas de pie. La culpa fue tanto de los desajustes que atacan al Madrid, y que le han convertido en un equipo demasiado largo, previsible, asustadizo atrás y poco lúcido en el centro del campo, como del Málaga, que exhibió sus enormes virtudes en la elaboración.

El equipo de Manuel Pellegrini se presentó en el Bernabéu con un tremendo descaro, dispuesto a exprimir al máximo sus virtudes en la elaboración, su facilidad para crear, pero acabó condenado por su débil pegada, por su incapacidad para traducir en gol cualquier jugada, por más brillante que fuera.

Cazorla, Isco y Joaquín formaron una línea de creación de altos vuelos, capaz de construir acciones de enorme brillantez. Especialmente inspirado estuvo Joaquín, que jugó vestido de smoking, con una varita mágica en la mano y retrató a Kaká cada vez que encaró al brasileño, al que llegó a hacer un verdadero lío en las piernas. Detrás de ellos, Camacho y Demichelis ejercieron de diques de contención, aunque por momentos les costó controlar sus impulsos, mientras que Welligton, magnífico y que sobrevivió a un choque brutal con Cristiano, fue el líder de una defensa que sólo se despistó una vez, suficiente para que Cristiano conectara con Benzema para fabricar el gol del Madrid.

Al juego colectivo del Málaga sólo fue capaz de responder Cristiano, muy activo, rapidísimo y generoso. De nuevo se vio a ese futbolista que sabe poner sus virtudes al servicio del grupo. No encontró ningún socio hasta que Mourinho se decidió a retirar al errático Kaká para dar entrada a Callejón. El movimiento situó a este en la banda derecha y empujó a Özil hasta el centro, justo por detrás de Benzema y mucho más cerca de Cristiano. A partir de ahí el partido fue otro. Özil, más liberado, comenzó a inventar y las ocasiones se multiplicaron a favor del Madrid, que recuperó la inspiración.

Si hasta entonces el Málaga había disfrutado con la posesión del balón, desde que Özil formó sociedad con Cristiano cada ataque del Madrid fue casi una ocasión de gol. Unas las malgastaron y otras las anuló Caballero, que lució reflejos y agilidad. La verticalidad del Madrid empezó a ahogar a un Málaga al que no mejoraron nada los cambios. La salida de Van Nistelrooy, Eliseu y Seba por Rondón, Isco y Joaquín pareció dejar al Málaga sin esa inspiración que le había acompañado, pero, curiosamente, fue ahí cuando encontró el premio a su fútbol. Nació todo en una falta cometida por Granero, sustituto de Özil, y que, como ya ha quedado apuntado, convirtió Cazorla de forma brillantísima. Fue la última pincelada genial de una gran obra.

Fuente: AS
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