Moderador: Moderadores
- 10 Abr 2011, 01:15
#256370
Por cierto, qué asco me da Pepe... cada partido hace más disparates de loco... debería de recibir algún día una buena patadita o manotazo para ver si se relaja...
Salu2
Salu2
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 10 Abr 2011, 14:35
#256381
No te preocupes, ya se la ha dado Llorente en un salto, yo quiero 4 defensas como Pepe
- 10 Abr 2011, 17:10
#256395
Salu2
alberto_ct escribió:No te preocupes, ya se la ha dado Llorente en un salto, yo quiero 4 defensas como PepeSi si, la misma intención en el mismo caso y con la misma finalidad
Salu2
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 13 Abr 2011, 23:04
#256679
TOTTENHAM 0 - REAL MADRID 1 | CHAMPIONS
Pasaporte para soñar
Un gol de Cristiano en colaboración con el portero Gomes dio el triunfo al Madrid, que llega invicto a semifinales, donde le espera el Barcelona. Carvalho se perderá la ida por sanción.

El Real Madrid está donde quería, en las semifinales de la Liga de Campeones. Lo que le toca ahora es soñar o sufrir. O sufrir para soñar. A este invicto Madrid le espera ahora el Barcelona después de un cómodo paseo por Londres. El trabajo se hizo en la ida, donde el Madrid acabó con el Tottenham y con la eliminatoria. Esta vez, el encuentro fue un pacto de no agresión y tuvo la misma emoción e incertidumbre que sentarse a ver crecer una flor. Ocurre cuando uno duerme una buena siesta. Se despierta y ve que todo sigue en su sitio. La vida no se vio alterada por la celebración de este encuentro. Lo ganó sin aparente esfuerzo, gracias a un tanto de Cristiano, que debió agradecérselo a Gomes, que en esta eliminatoria se ha atragantado de tanto comerse goles.
El único que quiso darle algo de emoción a la noche fue Mourinho, que de los cinco advertidos de suspensión sólo reservó de inicio a Di María. Cayó para la ida de semifinales Carvalho y sobrevivieron Ramos, Albiol y Cristiano. La sanción del central portugués es un mal menor para el Madrid, pero se lo pudo haber ahorrado su técnico. Llegó un momento en el que el único interés de la noche fue saber si el Madrid perdería más futbolistas por sanción para medirse al Barcelona.
El Madrid salió de inicio tocando, jugando, mandando y en tres minutos ya consiguió que Özil desperdiciara una clara ocasión ante Gomes y que el público silbara los malabares de Cristiano, aunque sin ellos le hubieran pitado de cualquier manera. Si los silbidos a Cristiano cotizaran en Bolsa ofrecerían buenos dividendos. Fue un comienzo mentiroso, porque el desarrollo posterior del partido no se correspondió con ese inicio.
Mourinho se resguardó atrás, situando a Arbeloa en el lateral izquierdo y pasando a Marcelo al centro del campo. Demasiadas precauciones si fue por culpa de la presencia de Lennon. No lo merecía. Más lógico parece pensar que Mourinho empezó a preparar la estrategia para los duelos contra el Barça.
Desaparecidos Modric y Van der Vaart, la única vía que encontró el Tottenham para incomodar al Madrid fue su banda izquierda. La banda de Bale, un futbolista extraordinario al que White Hart Lane se le queda pequeño. Ramos fue superado con insultante facilidad por el galés. Advertido de suspensión, la alineación de Ramos pareció una maniobra de Mourinho para que viera la tarjeta y no pudiera jugar la ida de semifinales contra el Barcelona. Sólo respiró el sevillano cuando le llegaron las ayudas de Khedira y Albiol, siempre atento para un relevo y para ir al cruce. A falta de media hora, Mourinho acabó con este juego y sustituyó a Ramos por Granero.
Del primer tiempo apenas se pudieron rescatar las dos acciones polémicas de la noche, dos posibles penaltis que reclamó el Tottenham por derribos de Xabi Alonso y Albiol a Lennon y Pavlyuchenko. Sí pareció claro el de Albiol.
El reglamento exigió que se disputara también la segunda parte, que se animó con el gol de Cristiano. Fue a los cinco minutos, gracias a un tiro lejanísimo que Gomes intentó atrapar dando palmas. Sucedió lo normal cuando uno intenta estas cosas, que el balón pasó entre las manos y terminó dentro de la portería.
Llegó después la mencionada sustitución de Ramos por Granero y más adelante se produjeron las de Kaká, que puso interés y al que se le vio activo, y Benzema por Cristiano y Xabi Alonso. No quiso correr más riesgos Mourinho.
Ser espabiló el Tottenham, quizá porque empezó a ser consciente de que se le acababa su tiempo en esta Champions y decidió disfrutarlo. Malgastó Pavlyuchenko una ocasión inmejorable, al cabecear demasiado alto, y después fue Defoe, sustituto del ausente Lennon, quien exigió a Casillas como no lo había hecho nadie. Primero con un tiro lejano y luego con un remate en el área pequeña que Iker desvió no se sabe muy bien cómo.
Apenas se esforzó el Madrid por disimular que hasta el final sólo le preocupaba que avanzara el tiempo. Demasiado en juego en las próximas semanas como para arriesgar.
Fuente: AS
Pasaporte para soñar
Un gol de Cristiano en colaboración con el portero Gomes dio el triunfo al Madrid, que llega invicto a semifinales, donde le espera el Barcelona. Carvalho se perderá la ida por sanción.

El Real Madrid está donde quería, en las semifinales de la Liga de Campeones. Lo que le toca ahora es soñar o sufrir. O sufrir para soñar. A este invicto Madrid le espera ahora el Barcelona después de un cómodo paseo por Londres. El trabajo se hizo en la ida, donde el Madrid acabó con el Tottenham y con la eliminatoria. Esta vez, el encuentro fue un pacto de no agresión y tuvo la misma emoción e incertidumbre que sentarse a ver crecer una flor. Ocurre cuando uno duerme una buena siesta. Se despierta y ve que todo sigue en su sitio. La vida no se vio alterada por la celebración de este encuentro. Lo ganó sin aparente esfuerzo, gracias a un tanto de Cristiano, que debió agradecérselo a Gomes, que en esta eliminatoria se ha atragantado de tanto comerse goles.
El único que quiso darle algo de emoción a la noche fue Mourinho, que de los cinco advertidos de suspensión sólo reservó de inicio a Di María. Cayó para la ida de semifinales Carvalho y sobrevivieron Ramos, Albiol y Cristiano. La sanción del central portugués es un mal menor para el Madrid, pero se lo pudo haber ahorrado su técnico. Llegó un momento en el que el único interés de la noche fue saber si el Madrid perdería más futbolistas por sanción para medirse al Barcelona.
El Madrid salió de inicio tocando, jugando, mandando y en tres minutos ya consiguió que Özil desperdiciara una clara ocasión ante Gomes y que el público silbara los malabares de Cristiano, aunque sin ellos le hubieran pitado de cualquier manera. Si los silbidos a Cristiano cotizaran en Bolsa ofrecerían buenos dividendos. Fue un comienzo mentiroso, porque el desarrollo posterior del partido no se correspondió con ese inicio.
Mourinho se resguardó atrás, situando a Arbeloa en el lateral izquierdo y pasando a Marcelo al centro del campo. Demasiadas precauciones si fue por culpa de la presencia de Lennon. No lo merecía. Más lógico parece pensar que Mourinho empezó a preparar la estrategia para los duelos contra el Barça.
Desaparecidos Modric y Van der Vaart, la única vía que encontró el Tottenham para incomodar al Madrid fue su banda izquierda. La banda de Bale, un futbolista extraordinario al que White Hart Lane se le queda pequeño. Ramos fue superado con insultante facilidad por el galés. Advertido de suspensión, la alineación de Ramos pareció una maniobra de Mourinho para que viera la tarjeta y no pudiera jugar la ida de semifinales contra el Barcelona. Sólo respiró el sevillano cuando le llegaron las ayudas de Khedira y Albiol, siempre atento para un relevo y para ir al cruce. A falta de media hora, Mourinho acabó con este juego y sustituyó a Ramos por Granero.
Del primer tiempo apenas se pudieron rescatar las dos acciones polémicas de la noche, dos posibles penaltis que reclamó el Tottenham por derribos de Xabi Alonso y Albiol a Lennon y Pavlyuchenko. Sí pareció claro el de Albiol.
El reglamento exigió que se disputara también la segunda parte, que se animó con el gol de Cristiano. Fue a los cinco minutos, gracias a un tiro lejanísimo que Gomes intentó atrapar dando palmas. Sucedió lo normal cuando uno intenta estas cosas, que el balón pasó entre las manos y terminó dentro de la portería.
Llegó después la mencionada sustitución de Ramos por Granero y más adelante se produjeron las de Kaká, que puso interés y al que se le vio activo, y Benzema por Cristiano y Xabi Alonso. No quiso correr más riesgos Mourinho.
Ser espabiló el Tottenham, quizá porque empezó a ser consciente de que se le acababa su tiempo en esta Champions y decidió disfrutarlo. Malgastó Pavlyuchenko una ocasión inmejorable, al cabecear demasiado alto, y después fue Defoe, sustituto del ausente Lennon, quien exigió a Casillas como no lo había hecho nadie. Primero con un tiro lejano y luego con un remate en el área pequeña que Iker desvió no se sabe muy bien cómo.
Apenas se esforzó el Madrid por disimular que hasta el final sólo le preocupaba que avanzara el tiempo. Demasiado en juego en las próximas semanas como para arriesgar.
Fuente: AS
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 14 Abr 2011, 00:10
#256687
Listo a esperar el Clasico!
Última edición por CRIS17 el 14 Abr 2011, 00:11, editado 1 vez en total.
Compilado de Tiros Libres
Compilado de Regates
Userbars
Torneo de Goles:

"El hombre que más ha vivido no es aquél que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado en la vida"
Compilado de Regates
Userbars
► Mostrar Spoiler
► Mostrar Spoiler
"El hombre que más ha vivido no es aquél que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado en la vida"
- 14 Abr 2011, 09:43
#256699
Uldhrued escribió:Por cierto, qué asco me da Pepe... cada partido hace más disparates de loco... debería de recibir algún día una buena patadita o manotazo para ver si se relaja...el mismo asco que debería darte Alves
Salu2
- 17 Abr 2011, 00:44
#256936
REAL MADRID 1 - BARCELONA 1 | LIGA BBVA
El Real Madrid sobrevive
Un clásico escaso de fútbol se resolvió con dos penaltis transformados por Messi y Cristiano. Albiol fue expulsado y se perderá la final de Copa. Muñiz no señaló un penalti a Villa.

Se silenciaron las palabras y habló el fútbol. Era el momento de poner las cartas boca arriba, de descubrir quién iba de farol y quién llevaba la mano buena. La retórica se le acabó al Real Madrid cuando comenzó a rodar el balón. Fue entonces el momento del Barcelona, que dejó la Liga vista para sentencia, si es que no lo estaba ya antes. Si no ganó el clásico fue porque le faltó ambición, decisión y también algo de fútbol para rematar al Madrid cuando lo tenía tumbado en la lona. También tuvo su influencia la nefasta actuación del árbitro, Muñiz Fernández, que lo enredó todo y no dejó satisfecho a nadie. No pitó un claro penalti a Villa, señaló otro dudoso de Alves a Marcelo y perdonó la expulsión del lateral azulgrana. Si pitó penalti debió mostrarle la segunda amarilla. Otra muestra más de la incongruencia de los árbitros. El Madrid sólo reaccionó cuando se vio derrotado, con todo perdido. Efectuó entonces un lavado de cara que acabó por dejar un recuerdo agradable entre su afición. Sucedió cuando ya jugaba con diez, por la expulsión de Albiol, pero sobre todo, con Özil en el campo. En un equipo que no anda sobrado de fútbol, la presencia del alemán se antoja indispensable. Se resolvió todo con dos penaltis, transformados por Messi, que nunca había marcado a Mourinho, y por Cristiano, que nunca había marcado al Barcelona. Medicamento para calmar los egos.
El encuentro se disputó en un tablero de ajedrez, con los entrenadores moviendo piezas e intentando adelantarse con cada maniobra a la del contrario. Pero con una notable diferencia, el Barcelona nunca renunció a su estilo. El Madrid se protegió en el centro y descuidó el ataque. Le entregó el balón al Barcelona y buscó el contragolpe de forma descarada. Renunció a llevar la iniciativa y levantó una muralla apenas unos metros por delante del área hasta completar un dibujo que en defensa fue un 4-5-1.
Decidió el Madrid buscar el triunfo sin discutir de fútbol. Buscó anular las virtudes del Barcelona amontonando hombres en el centro del campo para intentar anular la línea de pase. Pero lo hizo demasiado atrás, lo que produjo dos graves consecuencias para el Madrid. Primero, con esa táctica facilitó el inicio de las jugadas del Barcelona, que lo pasa mal cuando le presionan arriba. Es entonces cuando más problemas tiene para efectuar las transiciones entre la defensa y la zona de creación. Cuando el Madrid adelantó la presión le hizo daño a los de Guardiola. Y segundo, defendió tan atrás, que cuando robó el balón se encontró con todo un universo por conquistar. Pase en largo y a rezar para que una cabalgada de Di María o de Cristiano, que maquilló con su gol otra nefasta actuación en un duelo de altos vuelos, finalizara con uno de ellos clavando la bandera en territorio enemigo. Fue el planteamiento de un equipo pequeño que llega al Bernabéu atemorizado por el escenario y el rival. Un grave error de cálculo cuando eres el Real Madrid y el Bernabéu es tu casa.
Pepe, que de forma inexplicable se fue sin ser amonestado, comenzó como mediocentro, con Khedira a su derecha y Xabi Alonso a su izquierda. Lo que el Madrid ganó en músculo lo perdió en ideas. En concreto las de Özil, relegado al banquillo. Fue una evidente declaración de intenciones que dejó al contragolpe como único argumento ofensivo. Lo padeció Benzema y lo sufrió todo el público, que apenas vio en su equipo la más mínima intención de crear, de inventar.
La acumulación de hombres en el centro del campo convirtió cada arrancada de Messi en una carrera de obstáculos y por ahí sí logró entorpecer algo el Madrid el juego del Barcelona. Tampoco favoreció las maniobras ofensivas del Barcelona un césped demasiado seco y alto, que frenó el balón.
Si el Madrid sabía a lo que no quería jugar, el Barcelona también tuvo claro siempre cuál debía ser el camino para llegar al gol. Lo suyo fue un ejercicio de paciencia, de esperar el momento, que sabes que terminará llegando si atraviesas fases con un 80% de posesión a favor. No fue la representación más brillante que se le recuerda al Barcelona, pero tampoco le hacía falta para dominar a un Madrid que pareció sentirse inferior durante la mayor parte de la noche.
El Barcelona no necesitó la mejor versión de ninguno de sus futbolistas para dominar al Madrid. Apenas apareció Iniesta, Pedro tampoco estuvo muy activo y Villa fue quien más hizo porque el Madrid no recibiera un gol en el primer tiempo. Él y el árbitro, Muñiz Fernández, quien no señaló un claro derribo de Casillas a Villa. Una vez más, el portero fue el mejor de su equipo y con dos afortunadas intervenciones evitó dos tantos de Messi antes del descanso. Como lo evitó Adriano en la misma línea a cabezazo de Cristiano.
El segundo tiempo comenzó con un lanzamiento de falta de Cristiano al poste, al que respondió el Barcelona con el primer tanto de la noche. Un balón largo a Villa acabó con el delantero derribado por Albiol. Penalti y expulsión del central. Messi ejecutó desde los once metros y ahí empezó a recuperarse el Madrid y a perder el control el Barcelona.
Pepe se retrasó hasta el centro de la defensa, Özil sustituyó a Benzema y Keita reemplazó a Puyol, la gran novedad en la alineación del Barcelona y que se retiró lesionado. Busquets pasó a actuar como central y con esa maniobra el Barça perdió consistencia en el centro del campo y, sobre todo, seguridad en la zaga.
Arbeloa y Adebayor sustituyeron después a Di María y a Xabi Alonso en el Madrid, que agradeció las ideas de Özil, relegado de forma inexplicable a la suplencia, y por primera vez se vio con posibilidades de salir vivo del choque, que no de la Liga. Se arrugó el Barcelona, se estiró el Madrid, al que ya no le podía ir peor y los de Guardiola comenzaron a temer por un triunfo que creían tener asegurado.
La recompensa a ese arranque de orgullo del Madrid, otro más y no será el último, la obtuvo a falta de apenas diez minutos, cuando Muñiz indicó un dudoso penalti por derribo de Alves a Marcelo. Lo transformó Cristiano para poner fin al primer capítulo de una serie que continuará el miércoles con la final de la Copa del Rey. Pero eso será otra historia.
Fuente: AS
El Real Madrid sobrevive
Un clásico escaso de fútbol se resolvió con dos penaltis transformados por Messi y Cristiano. Albiol fue expulsado y se perderá la final de Copa. Muñiz no señaló un penalti a Villa.

Se silenciaron las palabras y habló el fútbol. Era el momento de poner las cartas boca arriba, de descubrir quién iba de farol y quién llevaba la mano buena. La retórica se le acabó al Real Madrid cuando comenzó a rodar el balón. Fue entonces el momento del Barcelona, que dejó la Liga vista para sentencia, si es que no lo estaba ya antes. Si no ganó el clásico fue porque le faltó ambición, decisión y también algo de fútbol para rematar al Madrid cuando lo tenía tumbado en la lona. También tuvo su influencia la nefasta actuación del árbitro, Muñiz Fernández, que lo enredó todo y no dejó satisfecho a nadie. No pitó un claro penalti a Villa, señaló otro dudoso de Alves a Marcelo y perdonó la expulsión del lateral azulgrana. Si pitó penalti debió mostrarle la segunda amarilla. Otra muestra más de la incongruencia de los árbitros. El Madrid sólo reaccionó cuando se vio derrotado, con todo perdido. Efectuó entonces un lavado de cara que acabó por dejar un recuerdo agradable entre su afición. Sucedió cuando ya jugaba con diez, por la expulsión de Albiol, pero sobre todo, con Özil en el campo. En un equipo que no anda sobrado de fútbol, la presencia del alemán se antoja indispensable. Se resolvió todo con dos penaltis, transformados por Messi, que nunca había marcado a Mourinho, y por Cristiano, que nunca había marcado al Barcelona. Medicamento para calmar los egos.
El encuentro se disputó en un tablero de ajedrez, con los entrenadores moviendo piezas e intentando adelantarse con cada maniobra a la del contrario. Pero con una notable diferencia, el Barcelona nunca renunció a su estilo. El Madrid se protegió en el centro y descuidó el ataque. Le entregó el balón al Barcelona y buscó el contragolpe de forma descarada. Renunció a llevar la iniciativa y levantó una muralla apenas unos metros por delante del área hasta completar un dibujo que en defensa fue un 4-5-1.
Decidió el Madrid buscar el triunfo sin discutir de fútbol. Buscó anular las virtudes del Barcelona amontonando hombres en el centro del campo para intentar anular la línea de pase. Pero lo hizo demasiado atrás, lo que produjo dos graves consecuencias para el Madrid. Primero, con esa táctica facilitó el inicio de las jugadas del Barcelona, que lo pasa mal cuando le presionan arriba. Es entonces cuando más problemas tiene para efectuar las transiciones entre la defensa y la zona de creación. Cuando el Madrid adelantó la presión le hizo daño a los de Guardiola. Y segundo, defendió tan atrás, que cuando robó el balón se encontró con todo un universo por conquistar. Pase en largo y a rezar para que una cabalgada de Di María o de Cristiano, que maquilló con su gol otra nefasta actuación en un duelo de altos vuelos, finalizara con uno de ellos clavando la bandera en territorio enemigo. Fue el planteamiento de un equipo pequeño que llega al Bernabéu atemorizado por el escenario y el rival. Un grave error de cálculo cuando eres el Real Madrid y el Bernabéu es tu casa.
Pepe, que de forma inexplicable se fue sin ser amonestado, comenzó como mediocentro, con Khedira a su derecha y Xabi Alonso a su izquierda. Lo que el Madrid ganó en músculo lo perdió en ideas. En concreto las de Özil, relegado al banquillo. Fue una evidente declaración de intenciones que dejó al contragolpe como único argumento ofensivo. Lo padeció Benzema y lo sufrió todo el público, que apenas vio en su equipo la más mínima intención de crear, de inventar.
La acumulación de hombres en el centro del campo convirtió cada arrancada de Messi en una carrera de obstáculos y por ahí sí logró entorpecer algo el Madrid el juego del Barcelona. Tampoco favoreció las maniobras ofensivas del Barcelona un césped demasiado seco y alto, que frenó el balón.
Si el Madrid sabía a lo que no quería jugar, el Barcelona también tuvo claro siempre cuál debía ser el camino para llegar al gol. Lo suyo fue un ejercicio de paciencia, de esperar el momento, que sabes que terminará llegando si atraviesas fases con un 80% de posesión a favor. No fue la representación más brillante que se le recuerda al Barcelona, pero tampoco le hacía falta para dominar a un Madrid que pareció sentirse inferior durante la mayor parte de la noche.
El Barcelona no necesitó la mejor versión de ninguno de sus futbolistas para dominar al Madrid. Apenas apareció Iniesta, Pedro tampoco estuvo muy activo y Villa fue quien más hizo porque el Madrid no recibiera un gol en el primer tiempo. Él y el árbitro, Muñiz Fernández, quien no señaló un claro derribo de Casillas a Villa. Una vez más, el portero fue el mejor de su equipo y con dos afortunadas intervenciones evitó dos tantos de Messi antes del descanso. Como lo evitó Adriano en la misma línea a cabezazo de Cristiano.
El segundo tiempo comenzó con un lanzamiento de falta de Cristiano al poste, al que respondió el Barcelona con el primer tanto de la noche. Un balón largo a Villa acabó con el delantero derribado por Albiol. Penalti y expulsión del central. Messi ejecutó desde los once metros y ahí empezó a recuperarse el Madrid y a perder el control el Barcelona.
Pepe se retrasó hasta el centro de la defensa, Özil sustituyó a Benzema y Keita reemplazó a Puyol, la gran novedad en la alineación del Barcelona y que se retiró lesionado. Busquets pasó a actuar como central y con esa maniobra el Barça perdió consistencia en el centro del campo y, sobre todo, seguridad en la zaga.
Arbeloa y Adebayor sustituyeron después a Di María y a Xabi Alonso en el Madrid, que agradeció las ideas de Özil, relegado de forma inexplicable a la suplencia, y por primera vez se vio con posibilidades de salir vivo del choque, que no de la Liga. Se arrugó el Barcelona, se estiró el Madrid, al que ya no le podía ir peor y los de Guardiola comenzaron a temer por un triunfo que creían tener asegurado.
La recompensa a ese arranque de orgullo del Madrid, otro más y no será el último, la obtuvo a falta de apenas diez minutos, cuando Muñiz indicó un dudoso penalti por derribo de Alves a Marcelo. Lo transformó Cristiano para poner fin al primer capítulo de una serie que continuará el miércoles con la final de la Copa del Rey. Pero eso será otra historia.
Fuente: AS
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 17 Abr 2011, 13:49
#256957
Me tiro con los brazos en cruz lalalala que no se note que soy un piscinero, aunque es clarísimo penalti, pero lo de piscinero no me lo quita ni Dios 
Y en el otro piscinazo claramente si casillas amaga simplemente con tocarme con los puños me tiro igualmente
Y en el otro piscinazo claramente si casillas amaga simplemente con tocarme con los puños me tiro igualmente
- 17 Abr 2011, 19:24
#256986
Los 2 de Villa son penaltys CLAROS.
Salu2
Salu2
Mi portfolio de Behance: https://www.behance.net/Uldhrued
- 17 Abr 2011, 19:36
#256987
Uldhrued escribió:Los 2 de Villa son penaltys CLAROS.el de Marcelo, NO...
Salu2










