Entrevista a Shunsuke Nakamura
En el cara a cara, Shunsuke Nakamura es una persona afable, reflexiva y sobre todo, muy modesta. Es un ídolo mediático en Japón, cualquier cosa que hace se convierte en noticia, pero su enorme fama no se le ha subido a las nubes. Todo lo contrario, intenta ser cercano pese al hándicap de haber sido educado en una cultura muy distinta a la nuestra. Nakamura atendió en exclusiva a SPORT en tierras italianas y se mostró encantado de sus primeras semanas de experiencia como blanquiazul. Está feliz y se le nota.
El Espanyol dio uno de los bombazos del verano con el fichaje de Shunsuke Nakamura. ¿Le costó mucho al club convencerlo?
Mi primera intención, una vez terminó mi contrato con el Celtic de Glasgow, era regresar al Japón. Tuve muchísimas ofertas y las rechacé, pero jugar en España era mi sueño, algo a lo que no podía renunciar y la verdad es que me siento muy feliz en el Espanyol.
¿Qué es lo que le acabó de decidir?
Tuve el apoyo de mi familia en todo momento. Ayudó mucho que Barcelona es una gran ciudad y que hubiera una escuela de japonés para mis hijos. Para mí, la familia es lo más importante.
¿Y qué tiene el fútbol en España que le cautiva tanto?
La Liga española es mi preferida, siempre la he seguido mucho. Lo que más me gusta es que el juego en el centro del campo es superior al de los otros campeonatos. Aquí se valora más la técnica y eso a mí me agrada.
Pero no me dirá que con Pochettino no está aguantando palizas físicas...
En Italia es más duro el trabajo físico, así que no hay problema. Sí que es cierto que llevaba cuatro años sin hacer pretemporadas por compromisos con la selección y que ésta me ha ido muy bien.
Hablando de la selección, este es año de Mundial, usted es un fijo con Japón...
Le diré que no pienso para nada en el Mundial en estos momentos. Sólo pienso en jugar mejor para el Espanyol. Tengo muy claro que si no juego aquí, el seleccionador no me llamará, así que lo más importante es el equipo.
¿Y cuáles son sus objetivos con el Espanyol?
Mi intención es no ser sólo un jugador de ataque, sino que también quiero defender para ayudar al equipo.
Pochettino le hace jugar por las bandas, pero le da bastante libertad...
Es cierto, me gusta ir a recoger el balón y organizar el juego. Me es indiferente jugar por la derecha o por la izquierda. Hago siempre lo que me dice el entrenador.
¿Y qué opinión le merece Pochettino?
Antes de llegar, ya sabía que había sido un central argentino en su época de jugador y que la pasada temporada solucionó muy bien la situación del equipo. Es un técnico joven, que está muy cerca de los jugadores. Se nota que ha sido futbolista. A mí siempre me habla, me dice cosas.
¿Y qué es lo que más le corrige?
El partido del Liverpool fue importante para mí porque desde ese día ahora ya sé bien lo que tengo que hacer. Me sirvió también para conocer mejor el estilo, la manera de jugar de mis compañeros y para saber mejor mis funciones.
Y es que sólo lleva unas semanas en el equipo y ya ha comentado que poco a poco tiene que ir integrándose...
Sí, es una cosa necesaria, pero la verdad es que mis compañeros me están ayudando mucho, todos ellos son muy buenas personas.
Ellos nos comentan que no debe ser nada fácil vivir rodeado de periodistas y de gente pendiente en cada momento de su trabajo. ¿Y usted cómo lo lleva?
Acostumbro a hablar mucho con los periodistas japoneses, no tengo ningún problema con ellos, pues cada uno hace su trabajo. Mire, tengo 31 años y me considero una persona normal, a la que le gusta hacer las cosas normales de una persona de esa edad. Básicamente, yo quiero vivir tranquilo, soy una persona familiar, sin demasiado tiempo para hacer otras cosas y que acepta esta situación.
Hablemos un poco más del aspecto humano. Tiene dos hijos, se define como una persona muy familiar. ¿Ya ha decidido dónde va a vivir?
Sí, pero sólo le diré que será en algún lugar de los alrededores de Barcelona, no dentro de la ciudad. Pero no me haga decirle más, porque si no tendré cada día un montón de cámaras en la puerta de casa...
Le entiendo. En una rueda de prensa en Peralada dijo que de la comida española le gustaba la fideuá. ¿Ya le ha dado tiempo a probar algo más?
Sí, ahora también me gustan mucho los boquerones en vinagre. Son buenísimos. Lo cierto es que la comida española está muy bien. La cultura de aquí es distinta a la de Japón, pero no tanto a la italiana o la escocesa y yo soy una persona que acostumbra a adaptarse bien a los cambios.
Sabemos que hace esfuerzos por aprender a hablar castellano, que tiene un diccionario donde aprende vocabulario y que se encuentra muy a gusto aquí. ¿Se plantea lo que hará cuando se termine el contrato con el Espanyol?
No, ya le he comentado antes que mi motivación personal es sólo la de jugar en el Espanyol y mejorar aquí como futbolista. No pienso en el futuro, sólo en el presente.
Y el presente es que forma parte de un equipo que promete mucho. ¿Qué sensaciones tuvo en su primer partido ante su afición frente al Liverpool?
Fueron unas sensaciones muy buenas, el estadio es fantástico y la afición también.
Y además, golearon a un equipazo. Será difícil frenar la euforia...
Fue un partido muy bueno, pero el Liverpool estaba cansado, venía de jugar en Singapur y no hay que darle un valor muy grande. Por ejemplo, nosotros hemos sufrido ante equipos de una sexta división, como el Palafrugell...
¿Se ve jugando algún día la Champions con el Espanyol?
Uff, todavía es muy pronto. ¡Sí aún estamos en pretemporada! Vamos mejorando poco a poco y este es ahora nuestro objetivo.
Así es Shunsuke Nakamura, una persona comedida y que mide mucho sus palabra. Pese a ello, no esconde su felicidad por estar cumpliendo el sueño de jugar en la Liga española, un campeonato que le apasiona. Lo dará todo por el Espanyol, el equipo que ha abierto las puertas a la gran estrella del lejano Oriente.