LIGA BBVA | ESPANYOL 1 - SEVILLA 1
Cornellà no está mudo
Un punto de desidia con goles de Negredo y Coutinho.
Tan pocas cosas se jugaban anoche en Cornellà-El Prat que la grada acabó el partido coreando el nombre de Tamudo. No habían enloquecido los pericos, sino que festejaban el enésimo gol redentor de quien fuera su ídolo, esta vez para apartar al Rayo del descenso. Acaso lo más interesante de la velada para los escasos 16.627 aficionados que acudieron al estadio blanquiazul fue seguir los otros encuentros a través de los transistores. Ni siquiera los goles de Negredo y de Coutinho avivaron el ambiente, que pasó de la indiferencia al homenaje conjunto a Jarque y Puerta. Y de ahí a la indignación, la pañolada y finalmente la desidia. La misma que se vivió sobre el terreno de juego para sellar un 1-1 que llega, valga la redundancia, un puntito tarde para ambos equipos, instalados en una mediocridad que sueñan derribar -sin apenas dinero- la próxima temporada.
Con las defensas liberadas de los grilletes de quien lucha por algo y las delanteras sin mal de altura, se presumía un encuentro de idas y venidas. No lo fue, sin embargo, hasta la media hora final. Tampoco se podría considerar una batalla de agresividad, pese a que se llevaban mostradas tres amarillas en sólo 26 minutos. Si la Curva de Cornellà-El Prat predicaba con una pancarta que el Espanyol es "el club del día de la marmota" (por morir continuamente a la orilla de Europa), quien sobre el césped iba camino de repetir una y otra vez sus acciones era Negredo. Empezó con ímpetu, Cristian le sacó una mano en un cabezazo a bocajarro y acto seguido incurrió en tres ocasiones en fuera de juego. Pero lo rompió justamente en el añadido de la primera mitad, para irse por velocidad, por el centro, y superar al meta perico en el uno contra uno. Encontró el gol -cierra la Liga con 14- y quién sabe si hallará también un lugar en la Eurocopa.
Mientras tanto, su tocayo perico, Álvaro Vázquez, trataba de emularle. Primero con una galopada en la que cedió a Coutinho en lugar de culminar. Después, ya en la reanudación, al rematar casi sin ángulo. Y en el 60' bordeó el empate en un chut que Palop se vio obligado a desviar a córner.
'Fundido a Negredo'. Y, cuando parecía que la Liga de Espanyol y Sevilla iba (como las películas) camino del fundido a Negredo y el cartel de Fin, apareció Coutinho. Ya lo había intentado en solitario, aunque fue en el 77' cuando encontró a Verdú. El catalán le cedió un precioso pase interior para que el brasileño (que mañana vuelve al Inter) picara sobre Palop.
La acción del 1-1 acaso fue el único homenaje a la altura de los que Pochettino y Míchel lanzaron discretamente dando los minutos finales a Pandiani y Kanouté, respectivamente. Aunque la ovación fue para Tamudo... Sí, toca regenerarse.
Fuente: AS