Moyà prefiere irse para jugar
El balear está decepcionado por las maniobras de futuro para la portería. Quilón ya le ha buscado salida en enero.
Las últimas maniobras del Valencia para reforzar la portería han sentado fatal a Miguel Ángel Moyà. Según su entorno, el hecho de que el club esté a punto de reforzar una portería en la que ya están Vicente Guaita (al que le han planteado la renovación), César y el mismo Moyà —además, a Renan aún le resta un año de contrato—, demuestra que el jugador ni cuenta con la confianza de los técnicos ni entra en los planes de futuro de la secretaría técnica.
La voluntad del portero ex del Mallorca a día de hoy es la de salir del Valencia —club con el que tiene contrato hasta junio de 2013—, ya que su principal objetivo con 26 años es encontrar los minutos, la continuidad y la confianza que no ha gozado en el conjunto blanquinegro. El representante de Moyà, Manuel García Quilón, ya se ha puesto a la faena para encontrarle una salida y ha requerido al Valencia que le hable con claridad sobre las intenciones de futuro para la portería y, por supuesto, con su representado. Incluso, según se afirma desde su círculo más cercano, el meta mallorquín ha barajado la posibilidad de salir transferido en este mercado invernal. Sin embargo, la lesión que padece en el músculo recto anterior de su pierna derecha hace más difícil que en los seis días que restan para que concluya el mes de enero, y con él el mercado, se pueda consumar un traspaso.
La opción más clara que tiene en la actualidad Moyà —portero fichado al Mallorca en el verano de 2009 por cinco millones de euros— es la del Sevilla. El entrenador sevillista, Gregorio Manzano, y el preparador de porteros, con el que el meta coincidió durante varias temporadas en Palma, Joan Mesquida, le han transmitido a Del Nido el deseo de reforzarse con el todavía futbolista del Valencia.
Moyà ha ofrecido su mejor versión en los partidos en los que sustituyó a César por lesión, justo hasta que la mala fortuna se cebó con él y también debió retirarse al sufrir una rotura fibrilar frente al Bursaspor. El portero está decepcionado por su rol actual en el equipo. No obstante, es consciente de que en cuanto se recupere —confía estar OK en un máximo de tres semanas— volverá a entrenarse con la misma intensidad y motivación de antes de la lesión. Moyá sabe que en el fútbol las situaciones cambian y, por eso, luchará por ser titular hasta el final.
Fuente: http://www.superdeporte.es[hr]