El Espanyol ya corre en Peralada
Shunsuke Nakamura es la gran atracción y propicia la presencia de unos quince periodistas japoneses
Peralada acoge desde ayer el stage del Espanyol. Es la historia de los últimos años, aunque éste tiene, sin duda, un color especial. La presencia de unos quince periodistas japoneses recuerda constantemente la gran novedad de esta edición, Shunsuke Nakamura. El ídolo nipón es la atracción de un equipo que estará concentrado posiblemente hasta el 31 de julio, aunque oficialmente el día de salida sea el 1 de agosto. Muchos entrenamientos y sólo dos partidos ya en el tramo final, los que se jugarán el 25 de julio ante el Peralada –en Japón ya ha despertado una gran expectación y será televisado en diferido– y el 29 en Palafrugell.
El autocar blanquiazul llegó al hotel de concentración a las 12.45 horas, tras casi dos horas de camino desde la Ciutat Esportiva. Carlos Kameni llegó 10 minutos después, en el coche del doctor Cervera, pues pasó la revisión médica a primera hora de la mañana. El grupo lo componen 26 futbolistas, pues aunque falta Oscar Sielva por estar concentrado con la selección sub’19, sí ha viajado Julián López, una vez terminada su cesión al Panthrakikos griego y que se recupera de una lesión. Estos son los que empiezan, aunque es posible que haya movimientos. La salida de Marc Torrejón parece, en estos momentos, la más inminente.
Pochettino quiere ponerles las pilas a los jugadores rápidamente y ayer ya lo evidenció en una sesión vespertina donde se tocó balón por primera vez –Román y Angel, con molestias, se ejercitaron aparte–, pero también se entrenó intensamente desde el aspecto físico, con carreras por los alrededores incluidas. Las triples sesiones serán una práctica habitual, pues los jugadores empezarán el día o bien corriendo o bien trabajando en el gimnasio.
El trabajo se complementará con sesiones de vídeo y mucho trabajo de pizarra para definir los conceptos de juego. También habrá mucho trabajo mental, de nutrición y de otros aspectos básicos donde Di Blasi ejerce el control. La temporada pasada, Pochettino y su grupo de trabajo cogieron un equipo roto y le dieron la vuelta como a un calcetín para salvarlo. Ahora, con la oportunidad de empezar desde cero, el objetivo es llegar muy lejos.