EL DELANTERO ALMERIENSE MARCÓ DOS DE LOS TRES GOLES DEL CONJUNTO CANARIO
Nino rescata un punto en el tiempo de descuento
El equipo de Antonio Tapia igualó un partido que se le había puesto cuesta arriba · Aragoneses fue expulsado al inicio de la segunda mitad · Cuarto empate consecutivo de los chicharreros · Abandonan el farolillo rojo, pero aún están a cinco puntos de la salvación
El Girona agravó el peliagudo trance de un cada vez más lánguido Tenerife, al empatarle en un encuentro en el que se llevó un punto sin realizar grandes alardes.
Los apremios en la tabla de los insulares, junto a una mayor convicción en su juego desde la llegada de Antonio Tapia al banquillo, propiciaron los incentivos precisos para salir a por un esperanzador triunfo frente a un Girona que, inicialmente, no sólo se vio sorprendido, sino que, además, no lo pudo contener.
No obstante, fueron los gerundenses los primeros en intimidar seriamente, puesto que Despotovic, en el primer minuto, encaró el marco de Aragoneses y con un disparo cruzado trató de sorprenderle, pero el balón se fue fuera, mientras que poco después, Hidalgo hizo lo propio en el área visitante, pero Santamaría detuvo su disparo.
Al filo del cuarto de hora, la insistencia insular fructificó de la mejor manera posible para su hueste, puesto que Sicilia, entre un tropel de defensores, cabeceó a gol un córner lanzado por Julio Álvarez.
Este tanto, en lugar de afianzar a los tinerfeños sobre el césped, espoleó a los catalanes, que no sólo supieron reducir a su rival, sino que, además, lograron empatar al filo de la media hora en un esporádica tentativa, esta vez fue Jandro el que centró desde la derecha para que Despotovic, en boca de gol, anotase la igualada.
Pero como viene ya siendo habitual en el Heliodoro, los síntomas de desfallecimiento de los locales no se acabaron aquí, puesto que Despotovic, en un alarde de genialidad, con un disparo ajustado a la escuadra, puso en ventaja a su equipo momentos antes de alcanzarse el tiempo de asueto.
El infortunio cercenó aún más las cada vez más irrisorias opciones blanquiazules, puesto que nada más reanudarse el juego sufrió la expulsión de su meta Sergio Aragoneses, después de derribar a Despotovic en una franca aproximación del delantero balcánico.
Este caos local lo aprovechó precisamente un tinerfeño, Kiko Ratón, para apuntillar aún más a su ex equipo, después de rematar en boca de gol un centro medido de José, aunque instantes después fue Nino el que emuló a su rival con un disparo lejano, ante el que nada pudo hacer Santamaría.
El Girona renunció al ataque y se dedicó a conservar la renta, pero Nino, nuevamente, y en el tiempo de descuento, apareció para rescatar un punto que, aunque insuficiente, supo a gloria al conjunto chicharrero
Fuente: MARCA